lunes, 13 de junio de 2016

Nocturno


En el centro de una amplia habitación, me siento extraña, rodeada de múltiples espejos: unos inofensivos, otros acechándome como animales salvajes sedientos de venganza. En algunos espejos se perciben miradas de odio, gestos amenazantes; en otros, se refleja la soledad que me rodea y los últimos, no reflejan ninguna imagen, no reflejan nada, son opacos, sin brillo.
No quiero seguir aquí. Me atemorizan los espejos y la turbulencia del silencio que cubre las paredes. Parece que no hay salida posible. Quiero salir y el aire me aprisiona con brazos poderosos. Estoy inmóvil. Hago un gran esfuerzo y consigo mover una sola mano; sigo intentando soltarme y logro mover la otra mano, repitiéndome que estoy viva todavía.
La risa de los espejos no me ayuda a serenarme. Repito el esfuerzo sobrehumano y, al fin, logro mover todo el cuerpo y despertarme.
Salgo de la habitación. Es de noche todavía. Camino y no veo ningún árbol, ninguna casa, solo la inmensa soledad de la llanura. Siento que alguien me ha seguido. Volteo y allí está un anciano, demasiado viejo, doblado por el peso de los años. – “¿Quién es Usted ¿ -De dónde viene?” le pregunté al desconocido.- “No se quién soy ni se de dónde vengo .Ya lo he olvidado. Hubo una época lejana en que sonreía feliz con la luz de un nuevo día. Tenía aspiraciones y muchas ilusiones. Perseguía y me enredaba en los hilos de los sueños. Alegrías y dolores dejaron hondas huellas en mi vida. Siempre tuve fuerza y esperanza para salir adelante en todos los momentos difíciles que tuve que enfrentar. Pero poco a poco se ha ido apagando una luz interior que me hacía vivir con entusiasmo, cada día me siento como un sol apagado que ha ido muriendo cada instante. Así también, poco a poco, empezaron a morir las muchas esperanzas que permanecían vigorosas en el fondo de mi espíritu. Una a una se fueron apagando y se hundieron, finalmente, en un mar de pesadumbre y ya no queda ninguna. Todas mis esperanzas se han muerto, por eso estoy aquí, porque hace mucho la espero a usted y como pasaba el tiempo y no llegaba, decidí salir a buscarla porque solo usted conoce el camino de la huida”. Ante estas palabras del anciano, yo le pregunté con bastante curiosidad;
“-Cuál camino, cuál huida”- pregunté. “-El camino de la huida de la vida”- contestó el anciano con una voz de terrible cansancio.
En ese momento recordé mi identidad y la inútil pretensión que tuve un instante de rebelarme, de ocultarme para no seguir haciendo el trabajo de la Muerte.


viernes, 13 de mayo de 2016

Paisaje Interior


Llego sola a la estación. El polvo deshace toda esperanza. Es la liquidación de un sueño.
Arriba, unas nubes grises, anuncian la proximidad de la lluvia, una lluvia ansiada pero que nunca llega. Me quedo mirando un largo rato aquellas nubes que se mueven empujadas por el viento, el mismo viento que empuja el polvo hasta mis zapatos, que se mete en los ojos y me cubre la piel.
Pienso que mi vida es un torbellino como esos torbellinos de polvo que giran ante mi vista. No se porqué he venido aquí. Pude ir a otro lugar menos seco, menos pobre, más civilizado. Pero decidí venir aquí para encontrarme a mi misma en esta polvoreda que contiene tanto dolor y tanta injusticia .Estoy aquí para escribir sobre el drama de los otros y escapar del mío propio. Mi vida es tan oscura como la de los habitantes de este lugar. A veces ocurre que me siento en un desierto y no se cual camino tomar para salir de él. A veces pienso que he hecho todo y no he hecho nada. Este polvo y el olvido se parecen. Es como un territorio de muertos convertidos en polvo que el viento levanta como una rebelión de las almas. El polvo de la muerte está en todos los caminos de esta tierra seca y vacía. El mundo se cierra y yo camino sola como si estuviera frente a una muralla inexpugnable, sabiendo que del otro lado está la inmensidad del mar que me llama a sus abismos infinitos.


Lilia Boscán de Lombardi

jueves, 5 de mayo de 2016

La Poesía de Rafael María Baralt


Rafael María Baralt (1810-1860) es un intelectual zuliano que se ha distinguido como historiador, periodista, filólogo, crítico y poeta. Nació en Maracaibo en pleno período independentista y como dice Velia Bosch” fue militante de una pasión guerrera que puso a prueba en distintos momentos de nuestra historia militar y política.”Es el autor del Primer Diccionario de Galicismos del Español y es el primer latinoamericano en ocupar un sillón en La Real Academia de la Lengua Española. Como historiador, su magna obra es el Resumen de la Historia de Venezuela.
El padre de Baralt fue el coronel venezolano Miguel Antonio Baralt y la madre, Ana Francisca Pérez era oriunda de República Dominicana. Por la turbulencia política de la época, la familia se trasladó a Santo Domingo, de allí, que los años de infancia, Baralt los pasó en ese país. Regresaron a Maracaibo en 1821, tenía Baralt 11 años y estuvo hasta 1827, año en que fue a Bogotá para comenzar los estudios superiores graduándose de Bachiller en 1830 en la Universidad Santo Tomás. A partir de allí participó en la política y en la milicia venezolana llegando a ser Capitán de Artillería y ocupando cargos importantes como Ministro de Guerra. Fue un constante viajero, viaja a París en 1840 y publica su Resumen de la Historia de Venezuela y el Diccionario de Galicismos. Se va de Venezuela, definitivamente, el 13 de Septiembre de 1841 y después de viajar a Londres y Sevilla, se radica finalmente, en Madrid donde escribe la mayor parte de su obra literaria. Desempeñó cargos como Director de la Gaceta de la Corona, Administrador de la Imprenta Nacional etc. Murió el 4 de Enero de 1860.
De su poema “Adiós a la patria” es la famosa estrofa:
Tierra del sol amada
Donde inundado de tu luz fecunda
En hora malhadada
Y con la luz airada
Me vio el lago nacer que la circunda.
En este extenso poema escrito en 19 liras, se expresa la nostalgia y el dolor por la patria ausente en la que vivió momentos felices cuando era


Campo alegre y ameno,
De mi primer amor mudo testigo,
Cuando virgen, sereno,
De traiciones ajeno,
Era mi amor de la esperanza amigo.
La tristeza del adiós se concreta en lamentaciones al no poder volver a admirar la belleza majestuosa del mar ni el perenne color azul del cielo amado. Ni los campos floridos “ de nardos olorosos”; con intensa melancolía ha renunciado a su patria y ya no se regocijará con el paisaje luminoso donde reinan los árboles del trópico y se lamenta porque tampoco verá más a” la altiva palmera
Cuando en los apartados horizontes
Con majestad severa
Sacude su cimera
Gigante de las selvas y los montes.
Permanecerán en el recuerdo y se volcarán en sus versos “los montes erguidos”, la dulzura del idioma, el sonido del agua,
Y el mugido horroroso
Del huracán, cuando a los pies postrado
Del Ande poderoso
Se detiene sañoso
Y a la mar de Colón revuelve airado.
De la cóndor al vuelo,
Cuando desde las nubes señorea
Tu frutecido suelo
Y en el campo del cielo
Con los rayos del sol se colorea.
La tristeza y el clamor llegan a su clímax al evocar a la familia, a la hermana, al padre y la madre. Con el frecuente uso del hipérbaton, escribe estrofas memorables de los días de la infancia enmarcados en los muros del hogar, en la casa sembrada de juegos, sueños y esperanzas:
Y de mi dulce hermano
Y de mi tierna hermana, las caricias,
Y las que vuestra mano
En el albor temprano
De mi vista sembró , puras delicias.
¡Oh madre, oh padre mío!
Y aquella en que pediste, mansión santa
Con alborozo pío
El celestial rocío
Para mí, débil niño, frágil planta.
Son muchas las cosas que ha dejado atrás: la naturaleza, el ambiente, la casa, la familia, los amigos, “tantos caros objetos”,
Todos yacen perdidos,
Que ausente del hogar en tierra extraña
Mis penates queridos
Lloran entristecidos
En tu almo suelo al refugiarse , España.
Puedas grande y dichosa
Subir ¡Oh Patria! Del saber al templo
Y en tu marcha gloriosa
Al orbe majestuosa,
Dar de valor y de virtud ejemplo.
En este diálogo con su patria, finalmente le dice:
No te duela mi suerte,
No maldigas mi nombre, no me olvides,
Que aún vecino a la muerte
Pediré con voz fuerte
Victoria a Dios para tus justas lides.
Hay otro poema donde expresa nuevamente el dolor por estar lejos de la patria, me refiero al soneto “El viajero” que es el soneto VII del Vol IV, Poesías, de las Ediciones de la Universidad del Zulia,1964. Es más que elocuente la primera estrofa donde dice:
Ave de paso que vagando gira
De nación en nación, de gente en gente,
y de su amor y de su nido ausente
Hoy llora aquí, mañana allí suspira.
Hace referencia a su condición de viajero constante que lo llevó a varios países hasta asentarse definitivamente en Madrid aunque manteniendo vivos los recuerdos de su tierra de origen por la que siempre suspira. No sólo fue ave de paso sino
Rama feliz que el ábrego en su ira
Del álamo tronco desgajó inclemente:
Pobre arroyuelo que de ignota fuente
Fluye gimiendo, y en el mar expira.
El lenguaje metafórico se destaca en estos versos tristes del poeta adolorido por el destino de soledad y desarraigo que le ha tocado en suerte. En estos dos cuartetos los versos son elocuentes para expresar esos sentimientos de dolor por la patria abandonada y por la melancolía que enluta su alma. Verbos como llorar, suspirar, desgajar, gemir, expirar, así como los adjetivos pobre, ausente, inclemente, expresan el sentimiento de tristeza que predomina en el poema. En los dos tercetos siguientes dice:
Ausente así del caro suelo
Triste busqué por cuanto el mundo encierra
Para el alma un amor, y mis amores


Tormentos fueron y furor del cielo,
Gocen otros del bien, que yo en la tierra
Abeja de dolor, libo dolores.
En estos versos insiste en el tema de estar ausente de su patria y en el de la soledad que lo ha acompañado siempre. Sin amor, presa del desencanto, es un hombre sin esperanza, sumido en la más absoluta tristeza.
En los dos poemas a los que me he referido,”Adiós a la Patria” y “El Viajero”, el estilo poético de Baralt es el neo clásico que seguía con bastante rigidez las normas de la escritura clásica. En el siglo XIX fue el estilo por excelencia al que se rebelaron los poetas románticos ansiosos de libertad. Es contradictorio que Baralt, quien propugnaba ideas liberales, fuera tan conservador y tan apegado a las leyes de la retórica lo que incidió en una escritura poética constreñida a esos moldes literarios que sacrificaron la espontaneidad y la libertad expresiva restándole luminosidad esplendor a su expresión poética. Escribió numerosos poemas en los que predomina la religiosidad, el tema de la patria y la didáctica. Fue considerado el primer poeta epigramático de la Literatura Venezolana. Una crítica con certera ironía queda expresada en el Epigrama XXXVII:
Un ministro es un portento,
Que de Estado sin contienda,
Se va a Marina o Hacienda,
Gobernación o Fomento.


Justicia o Guerra: es probado;
Pues lo hace el diablo de modo
Que el nene lo sabe todo,
Menos de ciencia de Estado.
Escribió numerosos poemas en los que predomina el tema patriótico como el que dedica “A Cristóbal Colón”, “A Simón Bolívar” I y II; “A S.M. la Reina Doña Isabel II,” “A Sevilla” “A la Batalla de Ayacucho” etc.
También es muy frecuente el tema religioso como lo indican los títulos de muchos poemas: “A Dios” (I y II), ¡Ala muerte de Judas”, “Ala Santa Cruz”( 1,2,3 ) , “Adán en la redención”, etc.
Aunque no se trate de poesía como tal, vale la pena mencionar el Discurso de incorporación a la Real Academia Española por ser un ensayo escrito en un impecable estilo donde se manifiesta como crítico literario al referirse a la escritura de D. Juan Donoso Cortés, aunque antes, también había hecho, un trabajo de crítica literaria en el discurso “Chateaubriand y sus obras” que pronunció en el Ateneo de Madrid y fue publicado en 1847.
El “Resumen de la Historia de Venezuela” (1841) está escrito en perfecta prosa castellana elogiada por el humanista Menéndez y Pelayo. Cuando muere José Donoso Cortés, quien lo sustituye, ocupando el Sillón Letra R de la Academia es Rafael María Baralt y su discurso de incorporación va a tener como referente el “Ensayo sobre el Catolicismo, el Liberalismo y el Socialismo (1851) escrito por Donoso Cortés. Baralt no va analizar solamente las ideas sino también el estilo del escritor, diciendo:
“ En fin, su estilo no es científico ni didascálico como el espíritu del siglo; ni tiene la tersura y precisión que requiere la filosofía; ni posee la deleitosa naturalidad que avalora la grande y genuina prosa española; pero es un estilo propio y original; y cuando acaece que se acomoda y ajusta bien a la materia que discute o al pensamiento que desea inculcar, a ninguno es dado ser más elocuente. Entonces, conceptos y voces, frases e ideas se desenvuelven en perfecta armonía, y se ligan y suceden unas a otras como las olas de un majestuoso río de hondo cauce y levantadas riberas, con rumor al oído, con movimiento grato a la vista, transparentes, sosegadas, luminosas. “
Rafael María Baralt ha sido estudiado en sus variadas facetas y es considerado, sin duda, uno de los grandes humanistas de nuestro país.

Lilia Boscán de Lombardi 


viernes, 20 de noviembre de 2015

Recensiones


Recensiones.
“Una Lectora nada común.”

Alan Bennett nació en Leeds en 1934. Es dramaturgo, actor, novelista y guionista británico.
La novela “Una lectora nada común” ,publicada por la Editorial Anagrama en el año 2008, es una novela fresca y divertida en la que el personaje central, es la Reina Isabel de Inglaterra quien descubre en un momento de su larga vida, el placer del texto, la literatura y sus propiedades creativas y reflexivas pero además la literatura como fuente ce conocimiento.
En la historia narrada, la Reina pasa de una primera etapa en la que se convierte en lectora voraz, a una segunda , en la que se propone ser escritora. La ironía y el humor se unen para dar una visión humana y accesible de la Reina y escribe una crítica mordaz contra la estupidez, el vacío existencial y la arrogancia del poder resultando una maravillosa defensa del poder liberador y civilizatorio de la cultura.
Junio 2015. Junio- 2-2015
“El último sello” De Ingmar Bergman.
Excelente película donde la muerte está arrasando a la población del país nórdico a través de la peste. La película se inicia con una escena memorable, una partida de ajedrez entre un caballero que viene de participar en Las Cruzadas con un rival impensable: la Muerte. Al caballero lo acompaña su escudero, un personaje interesante, que se encarga de ver las cosas con absoluto realismo. Hay un grupo de actores itinerantes formado por José, María y un niño pequeño ,aproximadamente de un año, que se llama Michel. Ellos simbolizan a la familia, al amor y la inocencia. Sobreviven a la hecatombe, logran burlar a la muerte, pero no porque la hayan logrado engañar a través del caballero que la distrae en la partida de ajedrez que han continuado, sino porque La muerte lo consiente así. El caballero ha hecho caer las piezas dando tiempo a la familia para que huya y se salven, la Muerte que está de espaldas aparentemente no ve nada pero luego que continúa la partida le hace notar al caballero que ha hecho la buena obra del día y la Muerte los deja ir. Es el triunfo del amor y la esperanza.
“Lección de amor” de Ingmar Bergman. 11-6-2015
Una pareja entra en crisis después de varios años de casados. Se plantean el divorcio cuando ella comprueba que le está siendo infiel. En un tren, viajando a Copenhague, se encuentran en el mismo camarote y empiezan a hablar, a discutir y a recordar bellos momentos del pasado. El decide conquistarla nuevamente aunque ella está viviendo una aventura con un antiguo pretendiente . El amor de ambos es intenso solo que la monotonía de los días siempre iguales y la falta de comunicación habían adormecido la pasión y convertido la vida matrimonial en algo aburrido, sin sorpresas ni ilusión. La reacción de los dos es querer estar juntos nuevamente para amarse y ser felices.
14-6-2015


“El ojo del diablo” de Ingmar Bergman. 1959.


En esta película, Satán envía a Don Juan a seducir a una joven que está a punto de casarse virgen y enamorada de su novio Jonás. Pero Don Juan de burlador pasa a ser burlado porque la joven no se enamora de él y tiene que regresar al infierno sin haber logrado su propósito y además enamorado de ella. La recreación del mito de Don Juan y la presencia de la muerte, del bien y del mal son una constante en las obras de Bergman prevaleciendo el triunfo del bien.
23-6-2015


La novela “Nieve en Otoño” de Irene Nemirovsky.


Excelente novela de la escritora Irene Nemirovsky, nacida en Kiev en 1903. Su vida fue trágica porque le tocó vivir la revolución rusa y huir con su familia a varios países hasta que se residenció en París .Allí estudió en La Sorbona y se graduó en Letras. Desde los 18 años empezó a escribir novelas, todas magníficas, de las cuales solo algunas han sido traducidas al español. Algunas muy cortas contrastan con la última que fue publicada después de su muerte en 1942 en el campo de concentración de Auschiwis. Este último relato es Sonata de Francia.
En “Nieve en Otoño” se pone de manifiesto la brillante capacidad de narradora que tiene la autora. No sólo describe los paisajes rusos con un lenguaje lirico y pictórico excepcional sino que define a los personajes penetrando en su interior, captando y expresando los sentimientos más profundos. A través del personaje principal, la anciana, que por varias generaciones, fue el aya de los hijos de una rica familia rusa, la autora nos muestra la Rusia imperial, la que era antes de la revolución entrevista a través del recuerdo y la melancolía. La casa , la nieve y el frío, la presencia familiar, el paisaje, son evocados con tristeza y melancolía en el exilio francés. El final de la novela es hermosamente trágico, el aya se hunde en el pasado y vuelve a él como si fuera el presente para finalmente desaparecer.
24-11-2015


“Cuando ya no esté” de Lorenzo Colina.
Es un sentido homenaje del autor a su esposa Beatriz después de su muerte . Relata la biografía donde destaca sus cualidades y virtudes como persona y como artista. Ilustrado con numerosas
Fotografías y letras de algunas de las canciones que compuso, es un libro muy bien escrito con el amor y la emoción de una persona que no olvida los años de felicidad compartida en los que nacieron hijos y nietos y en los que vieron la realización de sus sueños.
La película” Bethoven Copyng” con la actuación de Ed Harris, muestra los últimos años de la vida del gran compositor alemán cuando escribió y estrenó en un famoso teatro de Viena, su monumental Sinfonía Nº 9. La gran novedad fue haber incorporado en el movimiento final cuatro solitas y un coro, movimiento para el que tuvo la inspiración de la Oda a la Alegría de Schiller y por lo cual se llama a este movimiento final El himno a la Alegría.
“Fanny y Alexander” de Ingmar Bergman”.
Es la película anterior a Zarabanda (2003) , la última película de Bergman.
Lamentablemente solo pudimos ver el primer CD porque está en inglés y se pierde mucho de los diálogos pero me acordaba que las escenas de este primer capiítulo giran en torno a la celebración de la Navidad en el Teatro y en la casa de la rica familia
La abuela es la organizadora de la gran celebración a la cual acuden todos los años, los hijos y nietos. Comparten la gran cena en unión con toda la servidumbre, cantan, leen los pasajes del Evangelio sobre la Navidad, la abuela recita poemas y reciben los regalos. Es la recreación de las tradiciones navideñas que continúan al otro día con el almuerzo familiar y la asistencia a la Misa. La abuela es la guardadora de las tradiciones y la que vela por la unión familiar.
“Zarabanda” de Ingmar Bergman. (2003)
Lleva el nombre de una danza española que se baila en parejas y en varios movimientos tal como sucede en la estructura de de esta excelente película. Un pareja la forman el abuelo con su ex esposa (Liv Ullman) quien regresa después de mucho tiempo a visitarlo .La otra pareja está formada por Irene , la nieta que interpreta el cello, y su padre, quien recientemente ha perdido a su esposa Anna cuyo espíritu sigue presente en la vida de todos ellos. Es una presencia mágica añorada por la hija y por el padre que proyecta ese amor desesperado en la hija con la que mantiene una relación difícil de apropiación de su vida y de su libertad dejándose asomar una posible relación incestuosa. Una vez mas el gran logro de las películas de Bergman es el tratamiento psicológico de los personajes, atormentados, insatisfechos destruyéndose en odios y desprecios y sumergidos en la soledad, buscando huir o desaparecer.
“Carácter” (1999) del Director holandés Mike Van Diem
Esta película ha sido premiada con el Oscar como mejor película extranjera. En la película se narra la vida de un niño que nace de la relación forzada entre un funcionario público que ejecutaba allanamientos dejando en la calle a familias enteras con crueldad y absoluta indiferencia ante el dolor humano y la criada que hacia la limpieza y el mantenimiento de la casa. Esta señora cuando sale en estado se despide y se dedica a la crianza de su hijo sin aceptar ninguna ayuda del padre del niño. Este le propone matrimonio pero es rechazado una y otra vez, le envía dinero que igualmente rechaza asegurándole que jamás se casará con él y que de él no necesita nada . Sumida en el silencio transcurren los días en total incomunicación con su hijo que a medida que va creciendo conoce directamente que su padre se niega a ser un apoyo para él y toma la decisión de alejarse y no verlo nunca más. Se va de la casa y empieza a trabajar, a estudiar y se gradúa de abogado con muchas dificultades provocadas por el propio padre. Llegando al final , en el que padre e hijo se entregan a una terrible pelea , se produce un trágico desenlace pero se vislumbra que aunque de manera muy poco convencional, la intención del padre fue forjar un carácter duro, que lo hiciera capaz de enfrentar los retos de la vida. Siempre estuvo atento a la vida de la madre y del hijo pero sin darle muchas facilidades comportándose con absoluta crueldad.
“Un domingo maravilloso” de Akira Kurosawa. (1949)
Es una película que narra la historia de una pareja de novios que se han citado para pasar juntos el domingo. Ella , muy alegre y soñadora, echa de menos una actitud igual en el novio que está sumido siempre en el silencio manteniendo una actitud de apatía y desesperanza frente el futuro. El escenario es el Japón de la post-guerra sumido en la humillación de la derrota y la pobreza. Transcurre el día sin la comunicación habitual ni el romanticismo propio de una pareja de enamorados y con quejas y llantos pero es al final cuando el novio reacciona al verla llorar desesperadamente y renace el soñador de otro tiempo enfrentando la desilusión de la realidad con el sueño de cosas hermosas como imaginar que es el director de orquesta que interpreta un gran concierto en una sala abandonada. Es como un juego de niños, los dos asegurando que escuchan la música inexistente ,inventando algo que no existe para asumir con fantasía, el dolor de no haber podido pagar las entradas para el concierto al que querían asistir. Humor y dolor se conjugan igual que sueño y realidad pero la luz de la esperanza queda encendida y los novios se citan de nuevo para verse el siguiente domingo.

Letra herida


Regreso del exilio
de tu ausencia,
mi dolor está cautivo
en la memoria,
es mi dolor
y no quiero que se vaya.



¿Cómo quieren
que escriba diferente
si mi alma
está rota,
si tengo una herida abierta
y sangra
sangra
como el primer día?



Pájaro escondido
en las redes del recuerdo,
cálido refugio
la simiente de tus días,
tu corazón latiendo
junto al mío,
mi cuerpo
la morada de tu cuerpo.



Eres canto de agua,
sublime transparencia
de gotas derramadas
en el candor de la piedra
surcada de raíces.



Lejos queda el frío del invierno
y tú llegas
como estrella diminuta,
como una luz
que vive en mis entrañas,
como rocío
en el surco de mi cuerpo,
como una mariposa
que vuela en mi sueño,
cada noche.



Tengo por ti
el alma rota
de tanto llorar
tu huida silenciosa.
Un certero golpe
quebró toda mi dicha,
solo quedó la lluvia
de pálidos fragmentos
del mar de mi inocencia,
solos quedamos los dos,
mirándonos atónitos,
sin comprender a Dios
ni a sus designios.



Las raíces de mis hijos,
las hebras del pasado,
los sueños de niña
desatados por el viento.
El último juguete
duerme en un armario,
es el último retazo
de mi infancia
a galope de los reyes
que se fueron.



Si de niña
me rodeaban las muñecas,
si del baúl nacían
historias irreales,
juguetes sorprendidos,
manos enredadas en los sueños,
si de niña
mi mundo de cristal
se iluminaba
es porque yo era madre
siendo niña.



Atravieso el tiempo,
paredes que brillan
en la blancura del cuarto,
diez veces soy feliz
con mi hijo entre los brazos,
luz que crece en mi regazo,
cuerpo frágil
que nace de mi cuerpo.



Un haz de luz,
regalo de Dios indescriptible,
diez rayos
en un ángulo perfecto,
líneas transparentes
que confluyen
en un vértice inefable
donde estamos los dos
gozosos,
expectantes,
tú conmigo
yo contigo
para siempre.



Como un ciervo herido
que corre en la espesura
quise alejarme
con el corazón sangrante.
Oscuro sinsabor
de la derrota,
sin ganas de luchar
me quedo en la intemperie
sin merecer el castigo
de los días inútiles,
de farsa,
de comedia.



En silencio
te miro
y me quedo
en tus ojos
para siempre.



Ramos de hinojo
en la senda del destino,
aroma fresco
de tierra cultivada,
manos sudorosas
en delgados pinos
retienen la fragancia
de los años transcurridos.
Tiempo de esperanza,
eterno renacer,
semillas dispersas,
cristales de sueños.



Solos tú y yo
en esta encrucijada
con el corazón sonriente,
con páginas en blanco,
con el deseo ardiente
de seguir en tu morada.
Solos tú y yo,
cielo de enamorados,
estrellas diminutas
prendidas en mi pecho,
brillantes talismanes
en la andadura del tiempo.



Espejo de la vida
reflejos fragmentados,
río de sombras,
el dolor a cada lado.
Libre entra la luz
por las heridas del tiempo,
el corazón se yergue
en el bosque de los días,
árbol de neblina,
blanco centinela
del mar que se desborda.



El sabor de la miel
envuelve las entrañas,
lluvia de semillas,
en surco de abundancia.
Días irrepetibles,
las ventanas abiertas,
la casa iluminada.
Escucho al viento
como a una sinfonía,
nombres en el aire
eco de los días.
Tomo tu mano
para andar sin miedo
en el campo de sol
que va menguando.
Los hijos nos miran
en la quietud del día.



El campo de trigo
reposa en la memoria,
el hombre de la ruana
conversa entre la niebla.
Entre sueños mi madre
con el avio del día,
el autobús asciende
atravesando el tiempo.
El caballo espera
tranquilo, como ausente,
la ruta de las nubes
se cubre de nostalgia.
En la iglesia de piedra
la Virgen me sonríe,
parece que esperaba
el viaje de mi infancia.



Sombras de nubes,
aleteo de mariposas,
conozco tu presencia
de pájaro cautivo.
Siento el roce
de tus alas
en penumbra.
Me persigues,
se que estas ahí
mirándome
sin saber
como abrazarme.



En el andén del tiempo,
enigma de cielos devastados,
rayos del ocaso,
murmullos de los ríos
sin memoria.
Gimen los oprimidos
sin reposo,
una tormenta
estremece los rincones
del silencio.



Árbol de sombra,
la noche en cada hoja
refleja el interior
de la desdicha.
Fragmentos de la vida
en círculos constantes,
encuentros simultáneos,
espejos del destino.



Pasa la vida
con rumores de hojarasca,
segundo nacimiento
en un bosque de palabras,
en los cantos desmedidos
de las sirenas del viento.
Creen que no viene nadie,
solo el eco de los pasos
me delata.



Simulacros sin sentido,
destellos de las máscaras
entre signos de oropel.
Se desata la tormenta,
ríos de lentejuelas
en el camino del llanto.
La línea desaparece,
los giros se repliegan
en la búsqueda inconsciente.



Cuando el sol disminuye,
cuando el sol es menos sol
si se oculta tras las nubes,
el alma se refugia
en el último silencio.



Con mi cuerpo te abrigué
con mis ojos te cuidé,
eres mi dolor eterno,
en cada estrella te veo,
en cada niña te encuentro.



Esperamos
en la fila de los condenados
espiando el rostro de Dios
oculto entre las sombras.



Me regaló Dios
fragmentos de cielo
que se anidan
en mi cuerpo.



Luz que navega
ciega en el espacio,
cirios de los días
que se apagan.
No huyo,
permanezco
en la ventana
esperando en la vigilia.



Solo el cielo permanece
azul como al principio,
solo el mar se eleva
interrogante.
Un hombre contempla
las grietas en la tierra,
son las grietas de tiempo
que cubre sus mejillas.



Todo pasa
silente,
sin borrasca.
Una equis marca la partida.
Recuerdo apenas
el camino recorrido,
nubes de lluvia
se ciernen a mi paso.



Porque encuentro el amor en tu reproche
busco la línea azul en la penumbra,
sin decir nada
me aproximo
a la sorpresa de tu rostro,
al abrazo diferido.
Se deslizan las palabras
en armónica secuencia.
Rosa roja,
luz brillante,
aurora derretida,
sinopsis de la vida
en los versos que te escribo.



Soplaba el viento mas fuerte,
se inclinaban los cipreses,
gente extraña saludaba
como si me conociera.

Yo no pensaba en nada,
creo que no me di cuenta
que mi corazón sangraba,
que mi cuerpo se moría.



En mi memoria te guardo
como una brisa de otoño,
como un sol recién nacido,
y en el último silencio
tus manos me llevarán
y seré una madre eterna
con un bebé entre los brazos.



El azar nos incluye,
alegre el sol se anima a la aventura,
se aproxima al círculo fecundo,
al barco anclado
en un jardín de flores
cuando los niños se alborozan
y las palabras quedan
impresas en la noche.



Se fragmentan
las líneas del destino.
Si extiendo la mano,
imágenes de sueño
descifra la adivina.
Es solo una pausa
todo continúa.
Te cubre mi mirada,
mi cielo te ilumina.




Rayos de angustia
se cruzan en la mente,
la duda se agiganta,
un tren avanza
en la niebla de la noche
como un sonámbulo perdido
en las redes del destino.












En la aridez inútil del retorno
el viento traza figuras de jinetes,
recorro la distancia de los días
como un ave en la intemperie,
la luz cabalga en mis orillas,
pétalos de sombra
se anidan en mi pecho.







Las voces del silencio,
la lumbre de tu piel,
las palabras escritas
con trazos incompletos
cuando la angustia corroe
la superficie de la espera.





Fluye el río
más allá de la memoria,
a veces se detiene,
círculos del tiempo
se amenazan,
se destruyen,
el caos advierte
mi presencia.



Espejismos de la noche
sacuden las arenas del recuerdo,
se vuelve turbia
el agua del origen,
continúan las preguntas
en el aire del abismo.



Se encuentran los extremos de la duda
en la misma decisión atormentada,
una red oculta
asciende a la altura de mi pecho
penetra por las venas
se sumerge en los recodos de la mente,
me atrapa indefensa.



El sol derrite las orillas
solo la luz quiebra el silencio,
el patio brilla
un hilo de agua
dibuja los bordes de la vida.



Latidos de la noche
en los pasillos de luna,
una gota intermitente
derrumba las paredes,
crujen las ataduras,
la vida se desliza
como un río de llamas
que nace en la penumbra.



Una lluvia de pétalos
rojos de sangre amada,
una sinfonía de notas
mas allá de la distancia,
una mujer solitaria
mira por la ventana
con el corazón en llamas.



Todo encaja
en la misma incertidumbre,
las agujas del reloj
predicen la hecatombe,
los pájaros desterrados,
los ojos solitarios
en el centro de la mesa,
la esquivez del retrato,
las imágenes dispersas,
disfraces simultáneos
en los aleros del tiempo.



Máscara de salitre
escindida
entre dos fuegos,
subterránea
demolición de las quimeras,
sueños que se ensartan
en silente mansedumbre
sin atisbos
de señales desmedidas,
sin asomo de ternura
en las manos dolientes,
hambrientas de infinito.



Solo los prados,
los sinuosos ríos,
los caballos de la noche cabalgando
en la luz roja de las llamas.
El silencio se aproxima
como un ave solitaria
que escudriña
el infinito.



Voces extrañas
susurran historias
que me pertenecen.
Una imagen
se inclina
en el borde del recuerdo,
los ojos
reflejan los ancestros,
la sonrisa
no anticipa el desenlace
ni la huída apresurada.
El cielo se oscurece,
la noche avanza
como una despedida.



Cuando regresan los pájaros
en tu mirada se agita
un canto de agua y de piedra
y el bosque es como un santuario
en la noche que me besas.



Como una huella
la gota derramada
desnuda
imborrable.
Raíces de los nombres
giran en el viento,
imágenes de pueblos
se repiten en los sueños,
casas cerradas
convocan a la nostalgia.
Allá lejos
se oye tu voz
como un eco de los días.



Charlas de enamorados,
encuentros clandestinos,
una copa abandonada.
Asciendo a tu deseo
como ola temblorosa
derramada por el viento.
Sacerdotisa de la noche
derrama esencias
en los cuerpos abrazados.



Frágil textura,
distinta forma de sentir
en la simiente de la duda,
la hierba se humedece
al contacto con los astros,
yo avanzo cautelosa
antes de convertirme
en ola pasajera
que se funde con la arena.



Vibran las palabras
en el cuarto vacío,
la hoguera se aviva,
murmullos del viento
se escuchan ocultos
en las líneas rotas
de pálidas hojas.



Huellas del pasado
gravitan en mi mente,
no hay un solo día
que no agonice
por tu ausencia,
sólo espero encontrarte,
después de tanto tiempo,
en los ojos de otros niños
sabiendo que me miras
sin mirarte.



Una sombra
atravesó el instante,
una sombra
devoradora
que acrecienta el dolor
de no tenerte.



Subió el aroma de la hierba
hasta mi cuarto,
tus manos
se enredaban con el viento
que acariciaba
mi rostro
lentamente.



Conozco el lugar,
el sitio distante
de tus huidas insensatas,
conozco el más allá
de la quimera
y el ala efímera
de tu costado.



Imágenes abstractas,
cuerpos irreales,
los muros de las casas
se han caído,
sólo el círculo persiste
en las piedras húmedas
cubiertas de raíces.



El río se devuelve
en el sentido de mi cuerpo,
busca la orilla circular
de la simiente,
húmeda quietud,
arena y musgo
en el lecho oscuro
del fondo del abismo.



Ofrendo
el humo del incienso,
imploro al sol recién nacido,
mas todo es inútil
las trampas del tiempo
borran la memoria
y en una noche larga
se consume la vida.



Los hilos se despliegan
y se enredan con el viento,
tu rostro se repite
en esferas de humo,
busco tu mirada
que se funde con las nubes.



Hilos de agua
empujan las tinieblas,
inciertas puertas
permanecen cerradas,
los rostros
se burlan de los sueños,
las piezas de nácar
se desploman
y sólo hacen ruido
en el corazón del hombre.



Venganza de los espejos,
rostros de arena,
máscaras de espuma,
un látigo cruza la noche
y deshace los encantos,
miro la soledad
en el bosque iluminado,
en un río verde
salpicado
con flores amarillas.



Desafía al viento
como si no pensara,
húmedo de lluvia
agita los brazos
y los pájaros vuelan
en nubes de silencio.
Desde mi balcón
oigo los pasos de la lluvia
y contemplo al árbol
que me mira.



Gotas de amanecer
en los ojos cerrados,
las nubes
se alejan descalzas
como un cortejo
de flores azules.
Un rayo de luz
dibuja mi rostro dormido.



En la neblina del tiempo
el viento pule
la piedra de los astros,
continúan los hombres
indefensos,
ciegos,
con la muerte a su lado
cabalgando.



Dejan sus huellas
los árboles
en los caminos de niebla,
en el bosque del silencio.



Vasijas de barro,
tierra de pergaminos,
el viento arrastra
el lamento de los muertos,
frente a la montaña herida
el mar continúa llorando.



En el bosque de pinos
el viento continúa
alisando piedras,
extendiendo cuerdas,
agitando los cabellos,
doblando mi cuerpo
sin ningún acuerdo establecido.



Abre el cielo
las ventanas
con el canto de los pájaros
en columpios de la tarde.
Torbellino de alegría
en el cuerpo estremecido,
nubes de silencio
se congregan en el patio.



Avanza el miedo
hasta el borde del grito.
La montaña
es una puerta cerrada
que la angustia golpea,
los pies se hunden
en el círculo del agua,
la lluvia continúa
como una oración
de los tallos sepultados.



Piedras
talladas por el viento,
ondulante la luz
en cada arista.
Piedras
húmedas de lluvia
abandonadas en la orilla
de los días sin retorno.
Alguna vez
las recojo del camino
cuando el fuego de la tarde
es una llamarada.



Piedras que navegan
con cuerpos de sirenas,
piedras sembradas
en círculos sagrados,
altares de piedra,
ofrendas a los dioses,
zarzas encendidas,
murmullos de la sangre
de amantes abrazados.



Flores moradas
dispersas en la tierra,
piedras solitarias
con despojos del mar
en sus orillas.
El árbol de la vida
permanece en el centro de la casa,
me inclino
por el borde de las hojas
y contemplo el paso de los días.
Nuevos ramos
se confunden con el viento,
nuevos rostros se reflejan
en espejos de su tallo.



Una imagen se desata
en oscuro laberinto,
gira el eje de la antorcha
en los círculos del tiempo.
Los pasos se devuelven
en caminos de orfandad,
chocan los pensamientos
con la fuerza del destino,
ráfagas de viento
los condenan
a las aguas pantanosas
del abismo.



Cuando la furia del viento
aniquila las palabras
en sombras como cuchillos
todo desaparece.
Solo queda una muchacha
asomada a la ventana
mirando al mar como a un lienzo
donde las olas se mueren.
Busco huellas de los nombres
en las ruinas del pasado,
sólo quedan los espejos,
el reflejo de los sueños,
cenizas en la mirada.



Me volveré un rostro
sumido en el recuerdo,
me volveré arena
y nave de silencio,
me volveré sombra
en los caminos inciertos.



Corona efímera
brillante del pasado,
espejismos de amor
hundido en las burbujas
del agua de la gruta.
Delirio persistente,
sólo tu voz no languidece,
sólo tú eres río
que alcanza mis orillas.



Grandiosa unidad
de las mareas,
desmesurado esfuerzo
de los astros,
la luz claudica
y se arroja en el vacío.
Quédate así
pensando que si existes
en la curva encrespada
de la ola.



Te ofrezco mis palabras,
la voz de la conciencia,
la arcilla palpitante
que los astros humedecen,
el rostro de los días,
el agua de este río
que corre entre las piedras
sin tristeza ni alegría.



Florece el árbol
en tierra bendecida,
iluminan los cirios
la noche del recuerdo,
vive el amor
descalzo, sin ofrendas,
sólo el hombre permanece
en la vigilia,
huésped del tiempo
se mira en los espejos.



Naufraga el sol
en las orillas de la tarde,
hilos de luz
penetran en los árboles.
Angustiados caminantes
deambulan sin sentido
abrumados por el peso de los días.
El círculo se estrecha,
los rostros nos afligen,
los pasos continúan
sin salir del laberinto.



Mi rostro,
lámpara encendida
hundida en las tinieblas,
convoca las llamas de los astros.
Me vuelco toda
en alas desplegadas,
contemplo el universo,
te encuentro más allá
del misterio de la nada.
Sólo el amor contiene mi silencio.



Traición de las palabras,
diálogo imposible.
Oscuro ángulo
para la pequeñez desmesurada.
Los minutos de la huída
hasta el fondo del silencio
se alargan como un puente
para llegar a la orilla.
Estaré a salvo
en los confines del sueño.



No me reconozco
en el fondo del espejo,
ojos enigmáticos,
círculos extraños.
No sé si soy yo
o la sombra
que me sigue.



En cascadas de luz
se derrumba la tarde.
El rostro es un enigma,
grises sombras
se descuelgan de los árboles,
grises sombras
se anidan en el pecho.
Silencio de pájaros dormidos
penetra hasta el fondo de los huesos,
la tristeza es un lago
de sombras y silencios.


Lilia Boscán de Lombardi
Decana de Investigación y Postgrado en la Universidad Católica Cecilio Acosta, Maracaibo Estado Zulia-Venezuela.
He publicado los siguientes libros:
Aproximaciones críticas a la narrativa de Ernesto Sábato (1978).
Huellas en el Tiempo. La poesía de Miguel Hernández (1993).
El Fracaso de la Libertad. García Lorca y la tragedia griega (1994) (Primera Edición), (2000 Segunda Edición).
Voces de la memoria (poesía, 1995).
Surco de origen (poesía 2000).
En el corazón del vértigo (poesía 2002).

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