viernes, 23 de octubre de 2015

Elogio a la poesía


Es sorprendente y al mismo tiempo admirable, que en las circunstancias críticas que vive la sociedad venezolana, hoy estemos instalando el IV Festival de poesía que se ha venido realizando en Maracaibo desde hace cuatro años, de manera ininterrumpida, gracias al entusiasmo y al fervor por la cultura y la poesía de personas como Luis Perozo Cervantes que ha liderado esta hermosa fiesta de la poesía con el apoyo de instituciones como la Alcaldía de Maracaibo y de escritores y poetas que han respondido a la convocatoria con la alegría y la fe puestas en la magia de la palabra poética para expresar emociones, sentimientos, miedos y esperanzas.
Digo esperanzas porque por todas partes nos golpea la realidad de un país empobrecido, dramáticamente escindido en dos mitades en las que prevalece la incomprensión y la falta de tolerancia que han impedido un verdadero diálogo para el entendimiento y la reconciliación entre dirigentes del gobierno y de la oposición.
Vivimos angustiados por la crisis económica ya que sufrimos el empobrecimiento creciente de nuestra población. Hay un documento de suma importancia emanado de la Conferencia Episcopal Venezolana de enero de este año que se titula Renovación ética y espiritual frente a la crisis, en la que se dice, entre otras cosas, lo siguiente: Una deuda externa gigantesca, que hipoteca el futuro de los venezolanos, la inflación desbordada, la devaluación de nuestra moneda, el contrabando de extracción y el desabastecimiento de productos básicos han generado el empobrecimiento creciente de amplios sectores de la población, particularmente, los de menos recursos económicos. Esta crisis se acrecienta por la corrupción administrativa, el centralismo, el saqueo de las divisas del fisco, la reciente baja de los precios del petróleo, y por la ineficiencia de las medidas y planes que está aplicando el gobierno nacional para enfrentarla.
También nos encontramos en una situación de violencia social cada vez peor. El lenguaje ofensivo, la descalificación sistemática a toda opinión contraria, incitan al fanatismo y a la irracionalidad. La crisis de inseguridad pública es intolerable. A esto se suman graves problemas en el campo de la salud, la carencia de medicinas, insumos y equipos médicos en todo el país… esta grave crisis revela otra más profunda, la crisis moral de valores, actitudes, motivaciones y conductas.
Me he permitido hacer esta larga cita para presentar adecuadamente el escenario en el que vivimos hoy en Venezuela que hace difícil la realización de cualquier evento o proyecto cultural y educativo. Sin embargo, aquí estamos, concediéndole el puesto de honor a la poesía, esta actividad del espíritu que vence todas las barreras y dificultades. La palabra Poesía viene del término griego Poieo y del latino Poiesis que significa crear y especialmente crear con la palabra. María Zambrano escribe: Así el Poeta en su Poema crea una unidad con la palabra, esas palabras que tratan de apresar lo más tenue, lo más alado, lo más distinto de cada de cosa, de cada instante. (Zambrano: 2007).


La creación poética nace con el hombre. Se han hallado inscripciones jeroglíficas egipcias del año 2600 A.C. que se considera la primera manifestación poética de la que se tenga registro. En la antigüedad, la poesía tuvo un carácter ritual y comunitario. Después surgirán otros temas como el tiempo, las labores cotidianas y los juegos.
¿Por qué se escribe? ¿Para quién se escribe? ¿Para qué se escribe? Son las preguntas que hace tiempo planteó Jean Paul Sartre.
Cada escritor tiene sus propias respuestas. Unamuno decía escribo para no morir del todoy Ernesto Sábato, en los ensayos y novelas, transmuta todos sus traumas, obsesiones y miedos y expresa el deseo de trascendencia y de búsqueda de lo absoluto. Rafael Cadenas busca el misterio en lo cotidiano y asegura que la poesía es para una minoría. Ramón Palomares habla del sentimiento de la tierra y la magia de la palabra. Su obra transfigura el encuentro con los hombres, las voces, las vivencias y el tiempo de su tierra.
Cada biografía es diferente e igualmente interesante. Sábato era Doctor en física y matemáticas y después de escribir su primer libro de ensayos y su primera novela El túnel, ya supo que tenía que alejarse del mundo claro y preciso de la ciencia para seguir su destino, el del escritor atormentado y angustiado que se refugia en la literatura para liberarse de los traumas y los fantasmas que lo acechaban continuamente. Refleja en sus novelas el laberinto de su mundo interior en el que se hunde y se pierde sin encontrar la salida aunque en Sobre héroes y tumbas, hay un atisbo de esperanza de salvación en varias acciones que se suceden al final de la novela.
El psicoanálisis ha dado grandes aportes para explicar y clarificar el acto poético y escritores como García Márquez, han afirmado que leyó con pasión el Siglo de oro español y los historiales clínicos de Freud, afirmando que no conoce ningún escritor con tanta maestría para la descripción como Freud.
Muchos autores consideran la creación como un mecanismo de defensa, un medio a través del cual se sublimizan anhelos no realizados pero el psicoanálisis insiste en que el acto poético no sólo es la expresión de los aspectos psíquicos sanos que escaparon del proceso neurótico, sino que el escribir poesía es un acto de libertad, de liberación, de inhibiciones y temores.
Dice Freud (1908): A nosotros los legos, siempre nos intrigó poderosamente averiguar de dónde esa maravillosa personalidad, el poeta, toma sus materiales, y cómo logró conmovernos con ellos, provocar en nosotros unas excitaciones de las que quizás ni siquiera nos creíamos capaces.
Citamos de nuevo a Freud para tener más claves sobre la creación poética que todos sabemos, responde a un impulso inexplicable, a la necesidad perentoria que ciertamente sentimos en determinados momentos o circunstancias, de expresar con la palabra iluminada, emociones y sentimientos, miedos y temores que una vez expresados nos liberan y nos hace vislumbrar y sentir sensaciones de paz y de placer.
Dice Freud (1910): Es lícito decir que el dichoso nunca fantasea y sólo lo hace el insatisfecho. Deseos insatisfechos son las fuerzas pulsionales de las fantasías, y cada fantasía singular es un cumplimiento de deseo, una rectificación de la realidad. Freud en 1910 plantea, en el caso de Leonardo Da Vinci, que la represión sexual sobrevenida en su vida infantil, entre otras cosas, lo movió a sublimarla en un esfuerzo de saber, y estableció para el resto de su vida su inactividad sexual.
Si la sublimación parece explicar la creación poética, la aparición en la mente de imágenes y metáforas, asociaciones y símbolos, emergen de una manera automática del inconsciente. La poesía es capaz de revelar todo el mundo interior: angustias de muerte, recuerdos dolorosos, emociones diversas, reflexiones atormentadas, la voracidad del tiempo, el esfuerzo de vivir, etc., de una manera consciente o desde el pozo profundo del inconsciente.
La asociación libre es una estrategia para permitir que las fantasías inconscientes se abran paso a pesar de la defensa, de la represión.
Así pues, se puede concluir que en la sublimación está el origen de la creación poética y si la sublimación es la forma más acabada de los mecanismos de defensa, fácil es concluir que la creación es mecanismo de defensa pero también es liberación. A veces no hay defensa, se deja fluir las imágenes y las asociaciones que libremente brotan del inconsciente sin represión ni censura. Un sentimiento de libertad interna, un terreno libre de amenazas contra las cuales el Yo no tenga que detenerse (área de integración del Ello, Yo, Súper yo), una suspensión de todas las defensas es lo que permite al creador la cristalización de sus tendencias creativas, común a todos los seres humanos, en una determinada producción artística, científica (Valedón: 2002).
Si bien el psicoanálisis es un método viable y eficaz para explicar el acto creativo y desentrañar el significado de símbolos e imágenes que proveen los sueños nocturnos, hay sin embargo, otro camino del que emergen transfigurados los recuerdos y las vivencias. Son los sueños diurnos o momentos de ensoñación poética.
La naturaleza es como un libro abierto inagotable, un libro de la sabiduría o libro de las criaturas, que se presenta a los ojos del ser humano, en su majestuosa belleza y en la profundidad misteriosa del universo inalcanzable.
En todos los tiempos la naturaleza ha sido fuente de imágenes sensibles, de sensaciones únicas que luego el poeta, con el lenguaje, traduce en poesía. El Poeta es un hombre inspirado y en este sentido, es un vate, un adivino, un hagiógrafo, que escribe al dictado de una revelación o de una intuición intelectual.
Para Martin Heidegger la poesía es el lenguaje en plenitud que expresa la relación del hombre con la totalidad de lo real y es el espacio elegido por el Ser para revelarse. El poeta establece con la naturaleza una relación profunda partiendo de un asombro inicial que da paso a la ensoñación y que significa apertura al conocimiento y al Ser. Luego intenta la transposición de la imagen sensible al lenguaje, transformando esa recepción en creación. El libro de Gastón Bachelard, Poética de la ensoñación, trata abundantemente el tema de la contemplación poética. Bechelard ha puntualizado que la poesía no es un arte de representación sino de transfiguración de toda realidad objetiva en función de un encuentro con el Ser (Maturo, 2008).
No es fácil tratar de explicar lo inexplicable. La poesía como emanación del inconsciente o como producto de la ensoñación es misterio, es sentimiento, es pensamiento. Las imágenes brotan de un pozo profundo donde los recuerdos y la nostalgia dictan versos que sólo el poeta escucha. La infancia lejana aparece en retazos de caminos, en voces apagadas y distantes pero que iluminan el instante poético. El poeta es el visionario y el artífice que intenta con la palabra transmitir esas llamadas, esos encantamientos deslumbrantes del cosmos y del mundo interior del alma del poeta. Impresiones y recuerdos de infancia, dolores del sufrir humano, miedos a los pasos infinitos del tiempo amenazante, angustias, esperanzas y alegrías, todas tienen voces que el poeta escucha y transforma en poesía.
En 1896, le pidieron a un poeta alemán, llamado Hugo Von Hoffmansthal, que diera una conferencia sobre el acto creativo de la poesía, y dijo:
Me han invitado a venir para que les hable de un Poeta. Pero no puedo contarles nada que no puedan contarle sus poemas, ni sobre él, ni sobre otros poetas, ni sobre la poesía en sí. A quien menos debe preguntársele qué es el mar, es a los peces. Lo más que pueden decirnos es que no es de madera.
El poema que cito a continuación, aparece en mi libro En el corazón del vértigo y dice: 
 
Lejanas voces
En el campo de yerba
Entre mi corazón
Y el infinito.

En el que creo, se sintetiza lo que he querido decir con el misterio y lo inexplicable del acto creador.
La visión de un paisaje provoco una emoción de la que surgió la imagen que se convirtió en poema: 
 
Pinceladas de sombras
En el acantilado,
Olas moribundas
En el lienzo roto.


Un canto de luto
Baja de los cerros,
Sombras de la muerte
Caminan descalzas.
O como digo en este otro poema:
Vigilia de los astros,
Raíces de luna
En la simiente de la noche,
Cristal tallado por los días,
Penumbra de pájaros dormidos
En las aguas del origen.

Dice Graciela Maturo: El poeta es aquel sujeto especial que en medio del ruido mundano busca un apartamiento frecuente o temporario para ejercer una actividad de características singulares. Practica, en efecto, un cierto extrañamiento con relación a la habitualidad del vivir y el conocer, dejando de lado las rutinas mentales. Los poetas y teóricos de la vanguardia europea o americana hablaron de la desautomatización del pensamiento. Traspasando la superficial incorporación sensorial del entorno el poeta ejercita una mirada nueva. Su visión supera la inmediatez de lo vivido, su horizonte se amplía hacia la infinitud (Maturo, 2008).
Amanece y el paisaje inunda la mirada. El sol estalla en llamaradas que suspenden el alma en un sentimiento indescriptible. Pienso en Dios, en el milagro de la creación, en ese espejo de luz naciente en el que me hundo en un ensimismamiento mágico, en un placer imprevisto y cuando el rojo ardiente y el amarillo intenso van desapareciendo y el viento de los árboles calma mi espíritu en éxtasis, es el momento en que escribo este poema:

De nuevo la agonía
De la llama enloquecida,
Las palabras se confunden
Y en la penumbra del alba
Como una sombra me alejo,
Herida de silencio.


En el poema del libro Hojas de Hierba del poeta norteamericano Walt Whitmann que se titula: Juventud, Día, Ancianidad y Noche, él dice:

Juventud amplia, lozana, tierna; juventud llena de gracia, fuerza, fascinación,
¿Sabes que la ancianidad podría venir detrás de ti con la misma gracia,
fuerza y fascinación?
Día florido y espléndido-día del sol inmenso, la acción, la ambición.
La risa.
La Noche te sigue de cerca, con millones de soles, y sueño y oscuridad
reconfortante.

Son los versos que nos hablan de las etapas de la vida con entusiasmo, con alegría, sin angustia ni desesperación ante la Noche que amenaza. El tema de la finitud agobia y asusta y cada poeta, según su estilo, alguna vez lo aborda en versos de mayor o menor tragicidad, con mayor o menor reflexión. Recordemos ahora los versos de Rubén Darío en Lo Fatal cuando dice:

Dichoso el árbol que es apenas sensitivo,
Y más la piedra dura, porque ésta ya no siente,
Pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo
Ni mayor pesadumbre que la vida consciente.


Ser, y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,
Y el temor de haber sido, y un futuro terror...
Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
Y sufrir por la vida y por la sombra y por


Lo que no conocemos y apenas sospechamos,
Y la carne que tienta con sus frescos racimos
Y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,
¡ y no saber adónde vamos,
Ni de donde venimos…!

Son dos biografías y dos maneras diferentes de enfrentar el destino trágico de la vida. La poesía es ocultamiento y es revelación, es ausencia y presencia. El lector sabrá entender lo que el poeta expresa a través de un lenguaje que unas veces puede ser hermético, con sombras y laberintos en los que se puede perder; en otros casos el poeta se revela con más sencillez, prescindiendo de artificios y de adornos innecesarios. Es la poesía desnuda en la que muchos poetas se han empeñado como Juan Ramón Jiménez o Rafael Cadenas, solo para citar algunos. La literatura se nutre de la realidad, de hechos vividos y de hechos imaginarios; las imágenes de la poesía pueden surgir de los túneles de la memoria, de la ensoñación ante la belleza natural, de la reflexión filosófica, de emociones diversas, del amor y del dolor. A través del tiempo la poesía ha sido etiquetada de diversas maneras. La poesía amorosa de tipo religioso y profano fue en los primeros tiempos de la Humanidad, pero la poesía ha sido siempre fuente de placer y de entusiasmo para el lector sensible que sabe reconocer la nueva mirada con que el poeta nos acerca a la realidad desde la más sublime hasta la más prosaica y cotidiana. Es el saber decir, es el juego de palabras sugerentes y capaces de crear un ritmo y una musicalidad esenciales, el ritmo interior, la cadencia y la armonía. La poesía puede ser explícita como un cuadro hiperrealista pero puede ser sugerencia, poblada de símbolos y metáforas y de otros recursos lingüísticos. A veces la poesía es revelación y otras veces es silencio. El lugar propio, natural de la palabra poética es el silencio y su aparición es una ascensión del silencio profundo al de arriba. Recordemos a Bécquer que para definir la poesía hablaba de múltiples imágenes apretujadas que luchaban por hacerse visibles, para tomar cuerpo.
En cada época ha predominado una forma de escribir, un estilo, una concepción del acto creador que ha recibido diversas denominaciones como estilo clásico, renacentista, barroco, realista y naturalista, neoclásico y romántico, surrealista e impresionista. El modernismo fue un movimiento liberador y el surrealismo fue un movimiento subversivo; luego la poesía ha seguido su camino de búsquedas, de decires comprometidos con la vida y con el mundo siendo lo que siempre ha sido un ascenso a lo sublime, un intento de decir lo inefable, de nombrar lo innombrable con el recurso del lenguaje y la imaginación creadora. El poeta crea mundos, realidades diferentes y trasciende lo inmediato y lo cotidiano poetizando el vivir y soñando el futuro.
La poesía es infancia y pasado. En todos los poetas, así como en todos los seres humanos, la infancia ha sido determinante y un factor singular que determina o influye de manera decisiva en la futura personalidad del individuo. Recuerdos amargos de la infancia, maltratos y sufrimientos pueden provocar traumas y desequilibrios posteriores. Momentos felices de la infancia iluminan versos de muchos poetas.
Yo encontraba momentos placenteros en mi infancia viendo caer la lluvia y oyendo el sonido del agua en el techo de mi casa andina. Las montañas cubiertas de neblina en las mañanas frías de Diciembre me parecían castillos encantados poblados de reyes y princesas y las muñecas tenían vida propia y con ellas me sumergía en sueños sin fin. No escribía pero inventaba relatos que tenían un auditorio garantizado todos los días, cuando salía de la escuela, al reunirme con un grupo de compañeras en la casa de una de las amigas. Escuchaban cuentos de aventuras, de viajes imaginarios por países exóticos llenos de nieve o poblados de indómitas selvas. Desiertos, montañas, noches de luna amenazadas por vampiros, todo cabía en aquellos cuentos de mi niñez.
Al estudiar Bachillerato comencé a conocer los nombres de escritores importantes y a leer novelas y poesía. Mi madre era una gran lectora y había comprado una colección de libros de autores venezolanos que yo también leía. Más adelante en la Escuela de Letras tuve excelentes profesores y amplié significativamente el conocimiento de la literatura. Con la lectura de los poetas del siglo de oro español me fui entusiasmando cada vez más pero no podría decir que fue sólo con ellos. La poesía de la Generación del 98 y del 27 español me resulta imprescindible. Pero es que en esos años descubrí y leí tantos autores y poetas nacionales y extranjeros y de diferentes movimientos literarios que me llené de poesía y empecé a escribir sólo para mí.
En los años felices de estudiante universitaria el amor desplegó todos sus hilos y Ángel y yo, desde entonces, hemos continuado tejiendo nuestra vida con hijos y nietos y poemas.
Escuché las voces de la memoria y recuperé a mis padres, a mi familia, a mi casa de la infancia, a la maternidad sagrada a través del lenguaje poético.
El tiempo transcurre como un río indetenible. Los sucesos ocurren unos tras otros. Alegrías y dolores van de la mano y la vida siempre está aquí paraqué sigamos descubriendo la belleza de la Naturaleza, la grandeza del Universo, celebrando el nacimiento de una idea y de un nuevo conocimiento, disfrutando de las maravillas de un nuevo amanecer sin perder la esperanza en un mundo más justo , más fraterno y más hermoso.
La poesía es un misterio que nace del misterio de la propia vida que está hecha de vigilias, sueños, deseos e infortunios; de allí que Borges dijera, de la desdicha de mi vida nace la fortuna de mi escritura. El poeta es asumido de muchas maneras, inspirado por las Musas, demiurgo o intermediario entre los Dioses y los hombres, creador de mundos escindidos entre el cielo y el infierno, en fin, la poesía es misterio del misterio, ciencia inútil pero imprescindible para seguir viviendo y soñando. Por eso recordemos el concepto de cultura que dice que cuando nada quede lo único que quedará es lo que el ser humano haya creado: obras de arte, ciencia, arquitectura, poesía.
Estamos brindando, en este Festival, un homenaje a la poesía y a los poetas de todos los tiempos y lugares. La vida nos interpela continuamente y nos pide que seamos seres comprometidos para trabajar por un mundo mejor. La poesía es nuestro camino donde confiamos labrar un mensaje de amor y fraternidad y donde la belleza de la palabra y del sueño poético regocijen el espíritu y aviven la esperanza.
La poesía genera un sentimiento inexplicable de tristeza y de alegría. Una música tenue, de queda melodía nos sumerge en una atmosfera de silencio y soledad, en una melancolía de sombras, cuando leemos los versos de César Vallejo de su poema Agape:

Hoy no ha venido nadie a preguntar;
Ni me han pedido en esta tarde nada.
No he visto ni una flor de cementerio
En tan alegre procesión de luces.
Perdóname, Señor: que poco he muerto!


En esta tarde todos, todos pasan
Sin preguntarme ni pedirme nada.


Y no se que se olvidan y se queda
Mal en mis manos, como cosa ajena.


He salido a la puerta,
Y me da gana de gritar a todos:
Si echan de menos algo, aquí se queda!


Porque en todas las tardes de esta vida,
Yo no sé con que puertas dan a un rostro,
Y algo ajeno se toma el alma mía.


Hoy no ha venido nadie:
Y hoy he muerto que poco en esta tarde!






Lilia Boscán de Lombardi



Bibliografía


Boscán de Lombardi, Lilia: “En el Corazón del Vértigo”. Colección El Aleph. Ediciones Astrodata, 2008.
Freud. Sigmund: “Psicoanálisis del Arte”. Alianza Editorial. Madrid, 1970.
Freud. Sigmund: “El creador Literario y el Fantaseo” en Obras Completas. Amorrortu. Buenos Aires, 1908.
Freud. Sigmund: “Un Recuerdo Infantil de Leonardo Da Vinci” en Obras Completas. Amorrortu. Buenos Aires, 1910.
Maturo. Graciela: “Los Trabajos de Orfeo, Experiencia y Lenguaje de la Poesía”. Editorial del Universidad Nacional de Cuyo, Argentina, 2008.
Rubén Darío: “Poesías Completas”. Editorial Aguilar. Madrid, 1961.
Valedon, Carlos: “Psicoanálisis y Creación Literaria. Lugar de Encuentros. Editorial Texto, Caracas, 2002.
Vallejo Cesar: “Los Heraldos Negros”. Editorial Losada. Buenos Aires, 1966.
Whitmann, Walt: “Poesía Completa”. Editorial Libros Rio Nuevo. Barcelona, España, 1980.

domingo, 9 de noviembre de 2014

Literatura Latinoamericana y Fraternidad


La Literatura y el Arte en general suelen reflejar el momento histórico en el que se vive; el artista expresa en la obra su particular visión del mundo de acuerdo a la ideología y a sus propios valores existenciales.
En Latinoamérica, en el siglo XIX, período de luchas independentistas y de gobiernos caudillistas y dictatoriales, el Romanticismo, esencialmente rebelde, tiene su manifestación en El Matadero de Esteban Echeverría (1805-1851), denuncia valiente y realista de la dictadura de Rosas en Argentina que, junto a El Gaucho Martín Fierro de José Hernández (1834-1886), constituyen obras fundamentales de denuncia social en la Literatura Latinoamericana. El Modernismo, en cambio, es un movimiento heredero de la estética simbolista y del Parnasianismo francés en el que va a predominar la preocupación formal y estética. El escritor se preocupa por la musicalidad, la cadencia interior del ritmo, la sonoridad de la palabra, los símbolos, los temas exóticos, la riqueza y el lujo verbal.
En el siglo XX, la preocupación social, la denuncia, la defensa de los explotados, en una palabra, la conciencia social del escritor es lo dominante en la literatura. Novelas como Doña Bárbara de Rómulo Gallegos; La vorágine de José Eustasio Rivera, Los de Abajo de Mariano Azuela, Huasipungo de Jorge Icaza, representan a una narrativa documental y testimonial de una época pre-moderna, atrasada, marcada por el binomio civilización y barbarie. En estas novelas, el protagonista fundamental es la naturaleza devoradora, aniquiladora, indomable, como las pasiones encontradas de los personajes, pasiones violentas, agresivas como la selva misma; dice José Trigo en su libro Narrativa de un Continente en transformación: “la novela tradicional latinoamericana, la de las primeras décadas del siglo XX, había logrado una cierta síntesis de las corrientes anteriores: romanticismo, naturalismo, nativismo, modernismo. Novela poderosa con aguda conciencia americanista, anclada en la tierra, con voluntad de interpretar los conflictos del país: novela de la revolución, novela indigenista, novela de la pampa, del llano, de la selva, y además con intención artística: aliento de epopeya, sensibilidad humana, lirismo.” (1)
Ocurrió también en el siglo XX la aparición de una serie de novelas que tenían claras diferencias con las anteriores y significaron una verdadera revolución en la Literatura Latinoamericana. Es lo que se conoce con el nombre: el boom de la narrativa Latinoamericana. Los nuevos novelistas, aunque herederos de la narrativa tradicional, van a escribir diferente, experimentando con el lenguaje, introduciendo cambios estructurales importantes. La influencia europea (Joyce, Kafka) y norteamericana, especialmente de Faulkner, van a ser determinantes en esta nueva manera de narrar. El primer grupo de estos nuevos novelistas es el que nace más o menos con el siglo. A este grupo pertenecen autores como Miguel Ángel Asturias, Jorge Luis Borges, Leopoldo Marechal, Alejo Carpentier y Agustín Yáñez. Otros escritores posteriores que podríamos integrar en un segundo grupo son: Juan Carlos Onetti, Ernesto Sábato, José Lezama Lima, José María Arguedas, Julio Cortázar, Augusto Roa Bastos, Joao Guimaraes Rosa, Juan Rulfo, José Donoso etc. Continúan los nombres de otros autores que, la mayoría de los críticos, consideran que forman parte de un tercer grupo en el que estarían Gabriel García Márquez, Adriano González León, Mario Vargas Llosa, Guillermo Cabrera Infante, Carlos Fuentes, David Viñas, Salvador Garmendia, Manuel Puig, Fernando del Paso, Severo Sarduy, excelentes escritores, tres de ellos ganadores del Premio Nobel de Literatura: Asturias en el año 1967, García Márquez en 1982 y Vargas Llosa en 2010.
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1 Trigo, Pedro Narrativa de un continente en transformación. Dirección de Cultura. Universidad Central de Venezuela. Caracas. 1976, p.11.
La fantasía y la imaginación son inagotables y la realidad es fuente infinita de temas y personajes, de allí, que los libros se multipliquen con nuevas propuestas narrativas de escritores donde es esencial el espíritu rebelde y creador.
A partir de la ficción, el autor recrea al mundo expresando los temores, los anhelos, los miedos, los fantasmas que lo atribulan y lo desasosiegan pero que dan lugar a valiosas obras de arte, únicas y transcendentes, no solo novelas, sino también cuentos y poesías.
Nos toca vivir en un mundo difícil, lleno de injusticias y contradicciones. La pobreza, la inseguridad, la infancia abandonada, la violencia, las guerras, la maldad humana en general, dejan las marcas en la sociedad que vive angustiada y atemorizada, pero a pesar de eso, confiamos en un tiempo mejor. No sólo nos aferramos a la esperanza sino a las cosas maravillosas que Dios nos ofrece en la vida.
En este encuentro se insiste en la fraternidad, en el amor, que es sin duda uno de los caminos más hermosos para trasformar el mundo agresivo y violento, en un espacio de belleza y de armonía. Los grandes principios por los que la humanidad no ha dejado de luchar son la libertad, la igualdad y la fraternidad para tener una sociedad más justa y más feliz. El legado de la Revolución Francesa mantiene viva la esperanza en la construcción de una sociedad nueva. El mensaje de Jesús es bien claro: “Ámense los unos a los otros como yo los he amado”.
En el Congreso de los Artistas del Movimiento de los Focolares, que se realizó en Castel Gandolfo del 23 al 25 de abril de 1999, Chiara Lubich, se refirió sabiamente al Arte y a la Belleza afirmando que “Dios es Belleza y no solo Verdad y Bondad”. En un escrito titulado, Resurrección de Roma ha dicho: “Hay que hacer renacer a Dios en nosotros, tenerlo vivo y volcarlo en los demás, como cascada de Vida para resucitar a los muertos y mantenerlo vivo entre nosotros, amándonos”. Jesús en nosotros quiere ser vida (Asís); quiere ser Verdad (París) y Camino (Hollywood); cada una de estas ciudades expresa lo que Chiara afirmaba sobre Dios quien está representado simbólicamente por Asís que inmediatamente nos lleva al significado de la fraternidad, al amor y a la bondad de San Francisco; Paris, la ciudad emblemática del estudio, del arte, de la cultura; y Hollywood, el centro del arte creativo del cine y de la belleza.
Así como la novela puede reflejar un momento histórico y dar un mensaje de denuncia sociopolítico, de protesta o de indagación filosófica, la poesía también ha sido motivo de análisis y ha dado lugar a diversas reflexiones sobre ella.
Graciela Maturo, la famosa escritora Argentina en la conferencia: La poesía en la recreación de la cultura, dictada en Maracaibo, en la Universidad Católica Cecilio Acosta, el 08 de Junio de 2009, se va a referir a la poesía, no sólo como lenguaje, y dice que “Debe tenerse en cuenta, que antes o simultáneamente con el acto de su expresión por la palabra, la poesía es experiencia contemplativa y reflexiva, acto de la conciencia hacia su entorno y hacia sí”. La poesía existe en muchas cosas que nos rodean, en actos de bondad, en gestos de solidaridad, en todo lo que es belleza. La actitud poética existe desde el origen de la humanidad y “algunos filósofos de nuestro tiempo han afirmado que la esencia del hombre reside en una actitud poetizante”. Graciela Maturo cita al poeta Friedrich Hölderlin quien dijo que “Poéticamente es como el hombre habita sobre la tierra”. Dice que “desde hace más de dos mil años se han ido configurando dos orientaciones bien distintas de pensamiento en torno a la poesía. Una de ellas la convierte en actitud humana básica y vía privilegiada de conocimiento. La otra, mas atenida a la obra misma como expresión, se funda en la Poética de Aristóteles, aunque, en rigor, reduce el pensamiento del filósofo a la Retórica que es un tratado de formas poéticas. Platón acusó a los poetas de irracionalidad, no conveniente para la construcción de la Polis (República) pero la corriente neoplatónica desplegada por Plotino tuvo aceptación en los poetas medievales y modernos y resonancias en la cultura popular y en los mitos. El racionalismo de la cultura occidental creó una cultura intelectual que se fue alejando de esta corriente, la Ilustración fue su máximo ejemplo”.
El predominio de la razón sobre el sentimiento fue propio de esta época del siglo XVIII pero la poesía nunca desaparece. En el siglo XIX, con el romanticismo, aparece de nuevo una poesía intimista, subjetiva, expresando profundos sentimientos como el dolor, el amor, la angustia existencial.
En el Mundo, en Europa, en Latinoamérica, generaciones de poetas dan testimonio de la importancia del quehacer literario en todas las épocas. En Latinoamérica abundan los nombres de poetas famosos como Rubén Darío, César Vallejo, Gabriela Mistral, Pablo Neruda, estos dos últimos, recibieron el Premio Nóbel de Literatura en los años 1945 y 1971 respectivamente. Otros poetas, no menos importantes, son Vicente Huidobro, Mario Benedetti, Octavio Paz, (premio Nóbel de Literatura en el año 1990), Jorge Luis Borges, Gonzalo Rojas etc., sin olvidar a la famosa escritora mexicana Sor Juana Inés de la Cruz, (San Miguel de Nepantla, actual México 1651- Id, 1695).
En Venezuela, desde Andrés Bello (Caracas, 29 de noviembre de 1781-Santiago, 15 de octubre 1865), hasta el momento presente, son muchos los poetas significativos que han expresado de manera singular los diversos temas del amor, el tiempo, la muerte, la esperanza, los ideales, la naturaleza, la belleza.
Vale la pena mencionar al poeta Vicente Gerbasi, autor de un poema hermosísimo: Mi padre el inmigrante. Un poeta identificado con la causa de los pobres, de los marginados, es Andrés Eloy Blanco autor de famosos poemas como Angelitos Negros, La Renuncia, publicados en uno de sus libros, Giraluna.
Otros grandes poetas Venezolanos son: Juan Sánchez Peláez, Juan Liscano, María Calcaño, Ana Enriqueta Terán, Rafael Cadenas, Ramón Palomares, Eugenio Montejo etc.
Eugenio Montejo (1938-2008), es el autor de varios libros que lo han consagrado como uno de los mejores escritores Venezolanos contemporáneos. Al primer libro Elegos (1967), siguieron otros como Muerte y Memoria (1972), La ventana Oblicua (1974), Algunas Palabras (1976), Terredad (1978), El Cuaderno de Blas Coll (1981).
En el libro Algunas Palabras, el poeta crea un mundo espléndido, convocando las imágenes de su mundo interior y de sus propios paisajes que emergen melancólicos desde los túneles de la memoria. El tiempo transcurre indiferente y las horas pasan raudas, voraces, dejando atrás solamente polvo y soledad. El aire de la poesía se torna melancólico al recordar el pasado y la muerte roza las palabras acentuando el sentimiento de desamparo. El artista expresa sentimientos humanos universales. Hay obras frente a las cuales se tiene la certeza de la trascendencia y la inmortalidad. La Piedad de Miguel Ángel, La Gioconda de Leonardo Da Vinci, El Quijote de Cervantes, La Ilíada de Homero, son obras representativas del Arte Universal que han vencido al tiempo y a la muerte y han conquistado la inmortalidad. En la poesía de Eugenio Montejo la naturaleza revela el alma angustiada del poeta sembrada de ausencia. Las ciudades se derrumban y las casas están vacías, llenas de soledad. El poeta habla por todos los hombres atemorizados y ansiosos de perdurar.
La poesía de Eugenio Montejo es un canto a la naturaleza, a los ríos, a los árboles, a los pájaros, a las piedras, a los astros y al hombre identificado con todos los elementos del Cosmos. Es una visión cósmica del hombre en la que trasciende sus propios límites:
Cada hombre es un astro, un cosmos habitado
fijo en la rueda de la niebla.
cada uno en la noche retorna
de altas navegaciones
con un perro o un diario.

La presencia del árbol es frecuente en varios poemas. Su carga simbólica revela el tema insistente de la precariedad de la vida humana y la angustia por la finitud del ser que anhela trascender. El árbol representa la vida del Cosmos y como la vida inagotable, equivale a inmortalidad. La verticalidad acentúa el significado de centro y eje del mundo. Se le asocia también a la naturaleza humana y también es cruz de redención. En la iconografía cristiana, la cruz está representada muchas veces como árbol de la vida. La línea vertical de la cruz es la que se identifica con el árbol, ambos como eje del mundo. En el Antiguo Testamento, en el Génesis, “Jhavé hizo brotar del suelo toda clase de árboles agradables a la vista y buenos para comer y puso en medio, el árbol de la vida, al árbol de la ciencia del bien y del mal”. El poeta está consciente de la sacralidad del árbol y de su sentido cósmico.
Al humanizarlo, al identificar los árboles con los hombres, todo queda inscrito dentro del mito en una confusión, donde ambos participan de la dimensión cósmica sagrada.
En el poema Los Arboles, crea una realidad mágica donde con difícil sencillez, plasma las imágenes sensibles de los árboles como seres humanos “que hablan poco” y “pasan la vida meditando”. Mientras para Rubén Darío, en el poema Lo Fatal, “los árboles son apenas sensitivos”, aquí, en cambio son seres vivos que piensan, sienten, conversan y gritan su agonía. En el poema Mare Nostrum, los árboles son “palmas a orilla del mar/ se sirven té y hablan de los clásicos” y en el poema Nuevos Reyes la naturaleza reina porque los reyes han envejecido y “no se sabe si son reyes o son árboles”.
En Algunas Palabras, la dimensión poética se expresa en una profusión de imágenes sensoriales que definen el ser del lenguaje, el misterio y la gracia de las palabras comparables a “palmeras de lentos jadeos” o a “barcos cargados de especias). (2)


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2 Las referencias a la poesía de Eugenio Montejo han sido tomadas de mi trabajo “Algunas palabras de Eugenio Montejo”, presente en mi libro Las trampas del amor y otros ensayos. Universidad Católica Cecilio Acosta Ediciones Astro Data, S.A. agosto 2006 Maracaibo, Venezuela, p,p 201, 205, 206.
Termino con las palabras del discurso de Chiara “Dios belleza y el Movimiento de los Focolares”, pronunciado en el Congreso Internacional en Castel Gandolfo, el 23 de abril de 1999, donde dice: “En consecuencia, la obra de arte hecha con los pinceles, el cincel, con las notas, con los versos… sólo puede ser considerada como una especie de encarnación, una renovada encarnación, como escribe Simone Weil en su libro La gravedad y la gracia: “(En el arte verdadero) existe casi una especie de encarnación de Dios en el mundo cuya belleza es el signo. La belleza es la prueba experimental de que la encarnación es posible”.
Si esto es cierto, el arte tiene que elevar; no puede dejar de llevarnos hacia lo Alto, hacia aquel Cielo del cual descendió”. Más adelante dice Chiara: “La belleza ha establecido su morada en nuestro Movimiento porque la palabra que nuestro carisma empezaba a decir al mundo era una sola: unidad. Y unidad significa la armonía más sublime”.
El arte, la poesía, es expresión de belleza y del alma humana. Así dice Chiara en una página que escribió sobre la piedad de Miguel Ángel: “Es el alma humana, reflejo del cielo, lo que el artista transmite a la obra, y en esta creación, fruto de su genio, el artista encuentra una segunda inmortalidad: la primera en sí mismo (en su alma), como cualquier otro ser humano nacido aquí en la tierra; la segunda está en sus obras, a través de las cuales El se da a la humanidad a lo largo del tiempo. (3)
En nuestra época de tanta violencia, donde el mal se asienta en muchas acciones humanas, el amor, el abrazo fraterno, la comprensión y la solidaridad no es una lejana utopía. Al lado del mal, el bien brilla y es esperanza de unidad y de vida fraterna en una sociedad mejor.


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3 Los textos citados de Chiara Lubich han sido tomados del libro Una cultura nueva para una nueva sociedad. Ciudad nueva. Impreco Gráfica. Septiembre 2003. Buenos Aires, p.p 123, 125, 134. 

La fraternidad, forma parte de la naturaleza humana y se impone como necesidad para preservar a la propia especie como habitante de la tierra. Es necesario que construyamos un mundo solidario y fraterno.




Dra. Lilia Boscán de Lombardi


Información mínima sobre los autores nombrados en el texto
Sor Juana Inés de la Cruz, San Miguel de Nepantla (actual México) 1651- México 1695. Escritora, poeta.
Andrés Bello, Caracas, 29 de Noviembre de 1781- Santiago, Chile, 15 de Octubre de 1865. Fue un humanista integral; poeta, filósofo, jurista, literato, lingüista, geógrafo e historiador. Es autor del famoso poema Silva a la agricultura de la zona tórrida (Londres, 1826) y de la Gramática de la lengua castellana (Chile, 1847)
Rómulo Gallegos, Caracas, 02 de agosto de 1884-Caracas, 05 de abril de 1969. Fue un novelista y político considerado como el novelista venezolano más importante del siglo XX. Es autor de las novelas Doña Bárbara (1929), Canaima (1935), Pobre Negro (1937) etc.
José Eustasio Rivera, San Mateo- Rivera, Huila, Colombia, 19 de febrero de 1888-New York, 01 de diciembre de 1928. Es autor de La vorágine (1924), La mancha negra (perdida en New York).
Mariano Azuela, Lagos de Moreno, Jalisco, México 01 de enero de 1873- México, D.F 01 de marzo de 1952. Es autor de Los de abajo (1915), La mala hora (1923).
Esteban Echeverría, Buenos Aires, 02 de septiembre de 1805- Montevideo, Uruguay 19 de enero de 1851. Es autor de El matadero (1838).
José Hernández, Chacras de Perdriel, Argentina – Buenos Aires 21 de Octubre de 1886. Es autor de El gaucho Martín Fierro (1872) y La vuelta de Martín Fierro (1879).
Jorge Icaza, Quito, Ecuador, 10 de junio de 1906-26 de mayo de 1978. Es autor de Huasipungo.
Miguel Ángel Asturias, ciudad de Guatemala, 19 de octubre de 1899-Madrid 09 de junio de 1974. Es autor de las novelas El Señor Presidente (1946), Hombres de Maíz (1949). Fue premio Nóbel de Literatura en 1967.
Jorge Luis Borges, Buenos Aires, 24 de agosto de 1899-Ginebra, Suiza 14 de junio de 1986. Fue autor de numerosos cuentos recogidos en libros como El Aleph (1949), Ficciones (1944). La biblioteca de Babel (1941)
Leopoldo Marechal, Buenos Aires, 11 de Junio de 1900- Buenos Aires, 26 de Junio de 1970. Es autor de la novelas Adanbuenosayres (1948), El banquete de Severo Arcángelo (1965).
Alejo Carpentier, Lausanne, Suiza, 24 de diciembre de 1904- París 24 de abril de 1980. Nacionalidad Cubana. Es autor de las novelas, El reino de este mundo (1949), El siglo de las luces (1962), El recurso del método (1974).
Agustín Yáñez, México, 04 de mayo de 1904- México, 17 de enero de 1980. Es autor de la novela Al filo del agua (1947).
Juan Carlos Onetti, Montevideo, Uruguay, 01 de julio de 1909- Madrid 30 de mayo de 1994. Es autor de La Vida Breve (1950), El Astillero (1961), Juntacadáveres (1964), etc.
Ernesto Sábato, Rojas, Argentina, 24 de junio de 1911- Santos Lugares, 30 de abril de 2011. Fue un escritor, ensayista, físico y pintor argentino. Autor de las novelas El Túnel (1948), Sobre Héroes y Tumbas (1961) y Abaddón, El exterminador (1974). Libros de ensayo como El escritor y sus fantasmas (1963), Uno y el universo (1945), Hombres y Engranajes (1951).
José Lezama, Lima, La Habana, Cuba 19 de diciembre de 1910-Id, 09 de agosto de 1976. Poeta ensayista y novelista. Autor de Paradiso (1966).
José María Arguedas, Andahuaylas, Perú, 18 de enero de 1911-Lima, 02 de diciembre de 1969. Es autor de las novelas Todas las Sangres (1964) y Los Ríos Profundos (1958).
Julio Cortázar, Ixelles, Bélgica, 26 de agosto de 1914- París, Francia, 12 de febrero de 1964. Nacionalidad Argentina. Es autor de las novelas Rayuela (1963), Los Premios (1960), El Libro de Manuel (1973).
Augusto Roa Bastos, Asunción, Paraguay, 13 de junio de 1917-26 de abril de 2005. Es autor de Hijo del Hombre (1960), Yo el Supremo (1974).
Juan Rulfo, Jalisco, México, 16 de mayo de 1917- Ciudad de México, 07 de enero de 1986. Es autor de El Llano en Llamas (1963), Pedro Páramo (1955).
José Donoso, Santiago, Chile, 05 de octubre de 1924-Id, 07 de diciembre de 1996. Algunas de sus obras son: Coronación (1957), El lugar sin límites (1966), El obsceno pájaro de la noche (1970), El jardín de al lado (1981), etc.
Gabriel García Márquez, Aracataca, Colombia, 06 de marzo de 1927- México, D.F. 17 de abril de 2014.
Algunas obras son: Cien años de soledad (1967), La hojarasca (1955), El Coronel no tiene quien le escriba (1961), El otoño del Patriarca (1975). Recibió el premio Nóbel de Literatura en 1982.

Adriano González León, Valera, Venezuela, 14 de noviembre de 1931-Caracas, 12 de enero de 2008. Algunas de sus obras son: País portátil (1968), Viejo (1995).

Mario Vargas Llosa, Arequipa, Perú, 28 de marzo de 1936. Algunas de sus obras son: La ciudad y los perros (1963), La casa verde (1966) (Premio Rómulo Gallegos), Conversación en La Catedral (1969), Pantaleón y las visitadoras (1973), La guerra del fin del mundo (1981), El héroe discreto (2013). Obtuvo el premio Nóbel de Literatura en el año 2010.

Guillermo Cabrera Infante, Gibara, Cuba, 22 de abril de 1929-Londres, 21 de febrero de 2005. Algunas obras: Tres tristes tigres (1965), La Habana para un infante difunto (1979).
Carlos Fuentes, Mexicano, Panamá, 11 de noviembre de 1928-México D.F., 15 de mayo de 2012. Algunas obras: Aura (1962), La región más transparente (1958), La muerte de Artemio Cruz (1962).
David Viñas, Argentino, Buenos Aires, 28 de julio de 1927-Id, 10 de marzo de 2011. Algunas obras son: Cayó sobre su rostro (1955), Hombres de a caballo (1967), Claudia conversa (1995).
Joao Guimarães Rosa, Brasileño, Cordisburgo, Minas Gerais, 27 de junio de 1908-Rio de Janeiro, 19 de noviembre de 1967. Es autor de la novela Gran Sertón veredas (1956).
Salvador Garmendia, Venezolano, Barquisimeto, 11 de junio de 1928- Caracas, 13 de mayo de 2001. Algunas obras son: Los pequeños seres (1958), Día de cenizas (1963), El capitán Kid (1988).
Manuel Puig, Argentino, General Villegas, 28 de diciembre de 1932-Cuernavaca, México, 22 de julio de 1990. Algunas obras son: La traición de Rita Hayworth (1968), Boquitas pintadas (1969), El beso de la Mujer Araña (1976).
Fernando del Paso, Ciudad de México, 01 de abril de 1935. Algunas obras son: José Trigo (1966), Palinuro de México (1977), Noticias del Imperio (1987).
Severo Sarduy, Cubano, Camagüey, 25 de febrero de 1937- París, 08 de junio de 1933. Algunas obras son: De dónde son los cantantes (1967), Cobra (1972).
Rubén Darío, Guatemalteco, Metapa, 18 de enero de 1867-León, 06 de febrero de 1916. Poeta, autor de los libros: Azul, Prosas profanas, Cantos de vida y esperanza.
César Vallejo, Peruano, Santiago de Chuco, 16 de marzo de 1892-París, 15 de abril de 1938. Autor de los libros de poemas, Los heraldos negros, Trilce, Poemas humanos.
Gabriela Mistral, seudónimo de Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga. Chilena, Vicuña, 07 de abril de 1989-New York, 10 de enero de 1957. Recibió el premio Nóbel de Literatura en 1945. Algunas de sus obras son: Los sonetos de la muerte (1952), Las poesías completas fueron publicadas en 1968.
Pablo Neruda, Seudónimo de Ricardo Eliezer Neftalí Reyes, Parral, Chile, 12 de julio de 1904-Santiago, 23 de septiembre de 1973. Algunas de sus obras son: Veinte poemas de amor y una canción desesperada, Canto general, Residencia en la tierra.
Vicente Huidobro, Chileno, Santiago de Chile 10 de Enero de 1883 –Cartagena, Chile, 2 de Enero de 1948. Creador del Creacionismo, autor de Altazor (1931); Antología, Altazor y otros poemas (2013).
Mario Benedetti, Uruguayo, Paso de los Toros 14 de Septiembre de 1920. Obras: La Tregua, Gracias por el fuego, Antología Poética etc.
Octavio Paz, Mexicano, México D. F. 31 de Marzo de 1914- Coyoacán, 19 de Abril de 1998. Ganó el Premio Nóbel de Literatura en el año 1990. Entre sus obras figuran El laberinto de la soledad (1963) y su Obra Poética.
Gonzalo Rojas, Chileno, Lebu, 20 de Diciembre de 1916-Santiago, 5 de Abril de 2011. Algunos de sus libros de poesía son: Y el relámpago (1981) Contra la muerte (1964) Al silencio (2004).
Vicente Gerbasi, Venezolano, Canoabo, Carabobo, 2 de Junio 1913- Caracas 28 de diciembre de 1992. Algunos de sus libros son: Los espacios cálidos (1952); Mi padre, el inmigrante (1945); Círculos del trueno (1963); Iniciación a la intemperie (1990).
Andrés Eloy Blanco, Venezolano, Cumaná, 6 de Agosto de 1896 – México, D.F, 21 de Mayo de 1955. Poeta.
Juan Sánchez Peláez, Venezolano, Altagracia de Orituco, Guárico 25 de Septiembre 1922 – Caracas 20 de Noviembre de 2003. Algunos de sus libros son: Elena y los elementos (1951-1989); Animal de costumbre (1959); Aire sobre el aire (1989).
Juan Liscano, Caracas 7 de Junio de 1914 - Id, 17 de Febrero del 2001. Antología Poética (1990).
María Calcaño, Maracaibo, Venezuela (1906) – Id, (1956), Libros: Alas fatales (1935); Canciones que oyeron mis últimas muñecas (1956), Obra poética completa de María Calcaño (2008).
Ana Enriqueta Terán, Valera, 04 de mayo de 1918. Libros: Casa de hablas; Obra poética, 1946-1989.
Rafael Cadenas, Barquisimeto, Venezuela, 08 de abril de 1930. Poesías: Los cuadernos del destierro (1960), Derrota (1963), Falsas maniobras (1966), Intemperie (1977).
Eugenio Montejo, Caracas, 19 de octubre de 1938- Valencia, 05 de junio de 2008. Algunos libros son: La ventana oblicua (1974), Algunas palabras (1976), Terredad (1978).

domingo, 14 de septiembre de 2014

José Antonio Castro, Amigo Poeta


Una larga amistad nos une a Ángel y a mi familia con el Profesor y Poeta José Antonio Castro y con Lolita y sus hijos Dina y Daniel. Una larga amistad que se remonta a los lejanos años 60 en los que realicé mis estudios universitarios en la Escuela de Letras que funcionaba en el Centro Vocacional Octavio Hernández en la avenida El Milagro.
Era una escuela pequeña, con pocos alumnos y excelentes profesores como el profesor José Antonio Castro, Agustín Millares Carlo, el profesor Carlos Sánchez Díaz, el profesor José Pascual Buxo, el profesor Adolfo García Díaz, el profesor Lino Vas Araujo etc. El profesor José Antonio Castro nos daba Literatura Venezolana e Hispanoamericana y Corrientes Literarias Contemporáneas. Eran todos brillantes profesores y con el profesor Castro nos internamos en el conocimiento de la Literatura Venezolana desde sus albores hasta las últimas manifestaciones literarias de esos años. En la calidez de su decir suave y pausado, disfrutamos del análisis de importantes autores de la literatura Contemporánea y Universal. Algunas veces asistían como oyentes Lolita y también Ángel. Sin querer ponerme nostálgica, recuerdo con alegría esos años de estudiante universitaria en la que se vivieron experiencias difíciles de olvidar. Leíamos mucho y escribíamos, no solo los trabajos que se nos encargaba realizar sino relatos y poesía que algunos se atrevían a mostrar y publicar. El ambiente de la escuela de Letras propiciaba ese espíritu creador en la mayoría de los estudiantes. Algunos de los profesores también eran poetas como el profesor Castro que publicó, en el año 1963, su primer libro, “Las Manos” que según Lubio Cardozo es “una perfecta alegoría de la vida cotidiana de su tiempo”.
Vale la pena recordar el poema “La mano sin existencia”:
La mano se acomodó como un cuello de camisa a mi garganta y apretó. Yo no la podía ver, pero sentía la presión de sus dedos y de su palma.
La tomé con mis manos y trate de sacudirla, pero seguía adherida con fuerza de hombre grande.
Fue entonces cuando pensé que moriría irremediablemente.
Y fue en ese momento cuando yo me acordé que esa mano solitaria y fuerte como un tren no tenía una existencia real, sino que venía del fondo del recuerdo, de mi niñez, de aquel famoso cuento de “la mano asesina”.
Sentí el cuello libre otra vez de aquella mano y mis venas palpitaron de nuevo con soltura.
Permanecí de pie, meditando sobre la existencia.
Nótese en este poema y en muchos de este primer libro, el tono narrativo y descriptivo que predomina.
El segundo libro de poemas “Álbum para delincuentes” fue publicado en 1966 y manifiesta un estilo diferente al del primer poemario, mostrando una relación con el escenario político del momento: los partidos de izquierda, la guerrilla, la rebeldía, la lucha por la libertad. Predomina la irreverencia, la rebeldía, el desacato. Recuérdese su poema “Confección de una bomba casera”:
Para confeccionar una bomba casera hay que seguir con precisión las instrucciones, los libretos magníficos donde se habla sin rubor de poesía; hay que consultar a la madre, porque ella sabe bien los ingredientes para que nada falte, para que la esperada bomba tenga las coloraciones necesarias y el sabor mortuorio. Las mujeres que aman pueden meter la mano en el asunto pues hay un elemento indispensable en su confección, un elemento sin el cual no volarían las cabezas odiadas, las ventanas odiadas, los automóviles odiados”.
En 1967 publica “Humano todavía”, libro de desesperanza y de la nostalgia de vivir. Es el libro de la resurrección del poeta a través del amor a la mujer.
En 1973, aparece “La Bárbara Memoria” donde continúa la temática del amor expresada en bellas imágenes y metáforas de delicado lirismo: “Cuando el silencio encalló en medio de tus bosques y la brisa persistió en tus palabras, entonces tomé valor para atravesar el laberinto de tus calles”.
Hiponángela” fue publicada 1978. En los versos de este libro se desliza una mujer mítica, mágica, hermosa en su tristeza y soledad “con su vestido negro y con el fagot rojo entre sus manos” como dice el poeta en el poema “Este día es muy bueno para morir en una carretera”:
Este día es muy bueno para morir en carretera
o para ir a la playa y tomar cerveza,
este día así nublado y con vientos del noroeste
es un buen día, a pesar de todo,
y es bueno para subirse a la copa de un árbol
o para ver a Hiponángela
sentada con su vestido negro
y con el fagot rojo entre sus manos.
Este día es bueno para morir
y no importa que vayas a combatir a tus diablos
con la música y la cerveza
pues de todos modos nada quedará,
ni los besos ni los licores,
sino ella,
Hipoángela,
tejiendo voluptuosa sus destinos”.

Poemas del desierto” fue publicado en 1986. En este libro el poeta rinde tributo al hombre de la Goajira y a su entorno geográfico.
Mapire” es de 1998. Contiene hermosos poemas existenciales del viajero que preserva la memoria en unos versos sin los cuales no podría andar por el camino.
Rendirle un homenaje al profesor José Antonio Castro es rendirle un homenaje a la Poesía que según la escritora y poeta Argentina Graciela Maturo: “Debe tenerse en cuenta que, antes o simultáneamente con el acto de su expresión por la palabra, la poesía es experiencia contemplativa y reflexiva, acto de la conciencia hacía su entorno y hacía sí”.
La extraordinaria sensibilidad del poeta Castro no solo se manifiesta en la creación de sus siete libros de poemas, sin contar los aún inéditos, sino también la escritura de ensayos como “Narrativa, Modernista y Concepción del Mundo” (1973); “El Proceso Creador” (1975); “Ocultación y Revelación” (1986). Fue ganador del concurso de cuentos del diario el Nacional y se ha interesado siempre por promover el conocimiento de la literatura, el arte y la cultura en general desde las aulas de clases y desde el centro de estudios literarios que él fundó y que después se convirtió en el Instituto de Estudios Literarios de la Escuela de Letras de la Universidad del Zulia. Fue director de la Escuela de Letras y desde allí fue un importante organizador, apoyo y estímulo de eventos literarios que permitían la difusión de la obra de jóvenes creadores y de otros escritores ya consagrados. Por su iniciativa, acudían a la escuela de letras profesores invitados de otras universidades y fue un importante motor en la realización de los Simposios de docentes e investigadores de la literatura Venezolana. El profesor Castro también fue fundador de la prestigiosa revista de Literatura Hispanoamericana de la Escuela de Letras.
La cultura, imaginación y sensibilidad del profesor José Antonio Castro lo convierten en una figura esencial en el panorama de la literatura Venezolana; este homenaje que hoy se le rinde en el marco del III Encuentro de Poesía, nos permite hablar con entusiasmo y emoción de una persona, en la que, a través de los años, hemos admirado su extraordinaria sencillez, el espíritu solidario que siempre ha mostrado ante los demás, su sensibilidad social y amor por el arte, la literatura y la cultura en general. El destino quiso que se cruzara con la doctora Lolita Aniyar para que se despertara el gran amor que hoy y siempre los ha unido.
El cariño y la admiración que le tuve al profesor Castro en mis años de estudiante de Letras se ha mantenido y consolidado en una auténtica amistad y son recuerdos imborrables, no solo las hermosas clases donde analizábamos a “Ídolos Rotos” de Manuel Díaz Rodríguez o “Azul” de Rubén Darío, las novelas de Kafka, la Beatgneration, Camús, los Surrealistas etc., sino las agradables reuniones en nuestras respetivas casas de habitación.
La palabra resplandece y traza caminos deslumbrantes en las hermosas imágenes del poema 2 de la “Bárbara Memoria”: “Eres la mujer amante de los peces, eres también un corazón de corza, y eres selva y río y remanso, eres el amor que sacude la pereza del habitante, y eres el rostro de la voz y la cabaña para descansar del trajín de la vida”.
José Antonio Castro es Amor y Poesía y con esto termino de expresar un poco de lo mucho que puede decirse de la figura trascendente de este extraordinario poeta.

miércoles, 29 de enero de 2014

La gran belleza


La película extranjera que ganó el Globo de Oro en Enero de este año 2014 es "La gran belleza" del director napolitano Paolo Sorrentino. Es una obra de arte donde se unen el excelente guión del mismo director con las imágenes de la arquitectura de una ciudad donde la historia está presente en monumentos, en ruinas milenarias de absoluta belleza. La película es un homenaje al cine italiano de los grandes directores como Fellini, Antonioni, Rosellini, Passolini y Visconti.
Desde el comienzo sentimos la presencia sobre todo de Fellini con su película "La dolce vita". Imágenes surrealistas se despliegan a lo largo de este viaje romano. En "La dolce vita" el actor Marcello Mastroiani es el periodista que le da unidad a todas las secuencias en las que Fellini se plantea develar el sin sentido de la vida de un grupo social al que pertenecen millonarios, intelectuales, artistas, escritores, todos sumergidos en una vida de aburrimiento, todos hundidos en el vacío y la nada. Al final, solo una jovencita, hermosa e inocente, queda como símbolo de la belleza ideal y por lo tanto inalcanzable.
Se puede hacer un perfecto paralelismo con la reciente película de Sorrentino. El personaje principal, Jep Gambardella interpretado magistralmente por el actor Tono Servillo, celebra 65 años de vida .Es un escritor que dejó de escribir después de publicar su primer libro y se ha dedicado al periodismo pero totalmente desilusionado y desesperanzado. El predominio de los antivalores en la vida de los miembros de un grupo social adinerado y superficial contrasta con los recuerdos de la juventud en los que destacan los del primer amor y los de la visión optimista de la vida.
Jep Gambardella, dominado por la decepción, la realidad de la vejez, los temores y las desilusiones, asiste y observa el desfile de personajes poderosos pero decadentes en el que figuran políticos, periodistas, artistas, intelectuales, criminales, prelados.
Se ha comentado acertadamente que la estructura de la película es un tanto irregular e intermitente afirmando que esa estructura caótica forma parte de su estilo el cual refleja muy bien la realidad de Nápoles, ciudad del sur de Italia, en la que nació en el año 1970. Otras películas de Sorrentino en las que ha sido guionista y director son: "Un lugar donde quedarse"(2011) "Il divo" (2008) "Las consecuencias del amor" (2003) "L'uomo in Più. No hay duda que "La gran belleza" es una película con un planteamiento intelectual muy interesante y muy bella desde el punto de vista estético.

jueves, 5 de diciembre de 2013

Las Trampas Del Amor


El libro se trata de una selección de veintiséis trabajos críticos, básicamente referidos al campo literario
Gustavo Luis Carrera
La crítica documental, indagadora, asentada en fuentes comprobadas, desarrollada en función de un aparato metodológico y transparente en sus asideros teóricos, es la que me he permitido llamar la crítica universitaria.
Transcendental desarrollo de ella se ha manifestado en los imponderables Simposios de Docentes e Investigadores de la Literatura Venezolana.
Precisamente, en el ámbito estimulante y proteico de esos Simposios tuve la satisfacción de conocer a la escritora y profesora Zuliana Lilia Boscán de Lombardi. No necesité de mucho tiempo para advertir en sus trabajos analíticos la profundidad y el rigor que yo, entonces algo así como propagandista de la crítica universitaria, ansiaba compartir como doctrina con mis esforzados colegas de nuevo espíritu.
Todo lo anterior me conduce a afirmar, de entrada, que no me extraña la calificación profesional de alto vuelo que denota el libro Las trampas del amor y otros ensayos, de Lilia Boscán de Lombardi; publicado, en la colección El nombre Secreto, de las ediciones de la Universidad Católica Cecilio Acosta (Maracaibo, 2006). Se trata de una selección de veintiséis trabajos críticos, básicamente referidos al campo literario; aunque a veces deriva la autora hacia territorios culturales y anímicos -pero con el soporte de una tradición narrativa-, como es el caso del revelador texto, intensamente emotivo y particularmente tejido en elegante estilo, titulado “El pueblo wayúu; entre el mito y la leyenda”. La aproximación a la producción poética de María Calcaño (“La poesía de María Calcaño”) ostenta señales definidoras de la esencia de esta poeta zuliana verdaderamente singular; en especial su naturaleza sensible, erótica. Es patente la serenidad analítica con la cual la escritora se adentra en el pensamiento, siempre fértil, de Mario Briceño-Iragorry (“Briceño-Iragorry, un trujillano ilustre”). Sintonía analítica particular revela la aproximación a Andrés Bello (“El exilio poético de bello”). Si atendemos a lo cuantitativo, en este libro capítulo aparte representa la vasta figura de Miguel Otero Silva; ya que a su obra se refieren dos ensayos. Mención especial merecen los textos más hermosos del libro, los dedicados a Cervantes y al Quijote (“El sueño de Don Quijote”, “Visiones y encantamientos en la cueva de Montesinos”). Resulta evidente el esfuerzo interpretativo que significa destacar, sustentar y promover algún nuevo enfoque sobre el libro más comentado de la lengua española.
Y así podría continuar la fecunda pesca analítica en aguas profundas. Pero baste con rematar con las palabras del epílogo construido por el sutil escritor Enrique Arenas:
Se intenta, en este libro, la revelación, la visión de un universo generalmente mítico, místico, simbólico o metafísico”; todo ello, podemos agregar, con demostración ostensible de una combatiente vocación analítica. Al final, nos queda el sabor incomparable de ratificar, en la distancia, la existencia de un espíritu afín, de una profesional rigurosa, de una notable creadora de crítica universitaria reveladora, elegante y sugerente. ¡Albricias!
*Válvula: “Fuerza es reconocer que la crítica y el ensayo son, junto a la poesía y a la narrativa, el tercer punto de apoyo del triángulo de la creación literaria”